viernes, 1 de septiembre de 2017

Málaga, una apuesta entre el pasado y el presente

Calle Beatas, Málaga, agosto 2017
Acabo de visitar Málaga después de muchos años.

Todavía tengo recuerdos de un verano de infancia, con sus playas urbanas, con sus espetos de sardinas y sus ardientes arenas que abrasaban los pies; los edificios de viviendas altos, cuadrados y feos, su calor agobiante y la carencia de atractivo urbano para alguien acostumbrado a ir a misa a iglesias del siglo XII, cazar lagartijas en un puente romano o patinar sobre los charcos helados las mañanas soleadas del invierno.

Por extrañas casualidades de la vida, después de tantos años, volví a quedarme en un bloque de 12 alturas en la misma calle, que entonces recuerdo que se llamaba erróneamente Héroes de Sostoa. Sin pretenderlo, sin discutirlo ¿no habrá suficientes calles en Málaga?

Sería difícil saber si no me quedé, incluso, en el mismo edificio, junto al ferrocarril del puerto, que aún está sin soterrar.

Sí recuerdo el sol cegador, la arena, el cemento y el asfalto de una ciudad grande, que entonces era conocida por los riquísimos chanquetes fritos y por sus alarmantes índices de delincuencia.

También por las cucarachas como cigalas que corrían por sus calles. Ciudad extraña donde sus insectos son más grandes que sus peces …


Málaga junto a las estación
La Málaga de ahora mismo

Hoy en día la delincuencia ha bajado mucho, se han prohibido los chanquetes para preservar la especie, he visto una cucaracha viva enfrente del Mercadona, ... y una enorme pata rojiza suelta sobre la cisterna del wáter.

Allí estaba, destacando, como un prueba de depredación o de demostración de poderío, con el tamaño y grosor de un muslo de pollo.

Málaga es hoy otra: sin el olor a chanquetes fritos, insinuando en muchas plazas los olores orientales a kebab, el aroma dulzón de sus jardines otrora más bellos, sus nuevos y estilosos locales comerciales y sus pulidas calles; la ciudad ha perdido casticismo y ha ganado mucha modernidad.

Existen dos líneas de metro muy poco utilizadas en verano, pero están ampliando las obras al centro y seguro que apetecerá cogerlo cuando tengas prisa o vengas cargado con las compras.



El moderno e infrautilizado
Metro de Málaga
El transporte desde Madrid

Hay vuelos a Málaga desde Madrid, hay autobús y seguro que hasta Bla Bla Car, pero volar es igual de caro que ir en Ave y prácticamente se tarda los mismo. 

Llegar en menos de 3 horas desde Madrid en Ave es espectacular, sobre todo para quienes habíamos probado los eternos viajes en tren convencional, pues el Talgo era inasequible para la mayoría y el viaje en coche era más una expedición peligrosa que una salida de vacaciones.

La estación de Renfe es pequeña y espaciosa, cómoda y funcional, más orientada al comercio que al viaje, y he vuelto muchas veces a hacer la compra e ir al cine al centro comercial Vialia, aunque sólo a poco más de 5 minutos andando esté el famoso Centro Comercial Larios, por el que te pregunta todo el mundo.


Playa de la Misericordia
desde el Paseo de Antonio Banderas.
La playa de la Misericordia

La arena de la playa sigue siendo abrasadora como entonces, inmisericorde, fea y sucia, casi de un grosor de grava de obra, pero sus chiringuitos reconvertidos en restaurantes permanentes y su paseo marítimo son agradables y sus platos son asequibles y sabrosos, orientados al turista nacional, lo cuál es casi una garantía para evitar las estafas de otras ciudades que están orientadas al timo al guiri ¿hasta cuánto tiempo?

Tal vez la elección de las especies vegetales en el Paseo Antonio Banderas sea lo más desafortunado, con pocos árboles de sombra y pocas palmeras grandes y densas, seguramente por la plaga de picudo rojo.

Buscamos la sombra de la enorme y bella Chimenea de Los Guindos, llamada "La Mónica", con 96 m, aunque es una enana si la comparamos con la gigantesca Endesa Termic en La Coruña, más alta que la Torre Eiffel.

El sol es realmente devastador, aunque no lo parezca, pues con la brisa marina da la sensación de que no nos estamos asando vivos.



Playa de la Misericordia, con área para discapacitados y
la Chimenea de Los Guindos al fondo
Comer y bañarse

Se puede ir de vacaciones a un hotel o quedarse en una casa, esta opción más recomendable. Yo me quedé en el barrio de El Perchel, a media hora andando de la playa de la Misericordia.

Los 7 días que estuve en Málaga no me dieron para mucho, pero sí para saber que hay que ser comedido en el gasto, por ejemplo comiendo en casa a mediodía, tomando algunos desayunos de pitufo con tomate en el centro y cenando a veces en la playa.

Los chiringuitos del paseo de Antonio Banderas, como Casa José, tienen buenas frituras de pescado a buen precio. Además, allí mismo te puedes alquilar una sombrilla fija con dos hamacas para pasarte el resto del día.

Puedes comprar unos bocadillos de baguetes deliciosos en los bares del otro lado de la calle -en los chiringuitos no suelen venderlos- y quedarte tumbado escuchando el ruido de las olas.

El agua está turbia pero limpia, aunque no tenga bandera azul, y son muy escasas las espumas. En cuanto a la arena, es muy mejorable, pues está llena de colillas y gominolas derretidas que se te pegan a los pies.


Strelitzia reginae
frente a la estación
Los árboles y las plantas

La verdad es que en Málaga hay muy pocos árboles en las calles, y viejos, lo que se dice viejos, he visto un par de ficus elastica casi monstruosos y una araucaria excelsa de considerable altura. Pero poco más.

La desaparición de varias palmeras canarias centenarias por el bicho egipcio importado sin control es una muestra de cómo afecta la globalización a la belleza de las ciudades con los técnicos imbéciles como variable dependiente.

Es agradable, al menos, ver en calles como Héroe de Sostoa, junto a la estación, strelitzias florecidas, bellísima ave del paraíso que asociamos a Tenerife y Madeira. Allí están y allí se secan, sin que nadie las arranque para venderlas a los enamorados, como hacen con las rosas los yonkis y los chinos en las calles de Salamanca.

No entiendo cómo en un clima tan benigno y soleado no plantan más árboles en las calles anchas. Sería un paraíso para la vista y el olfato.


Alcazaba y Teatro Romano de Málaga
La Alcazaba omnipresente

Toda ciudad del antiguo Reino de Granada que se precie tiene su alcazaba de estilo nazarí, así la tienen Málaga, Almería y la propia Granada.

La alcazaba y el castillo de Gibralfaro forman un gran conjunto arquitectónico por su tamaño y longitud, muy distintivo de la ciudad, pero su tosquedad, su factura de ladrillo y mampostería menuda, los capiteles y columnas romanos aprovechados y su aburrida decoración interior de yeso, nunca han sido de mi devoción.

No hay elementos arquitectónicos destacables, excepto por su valor histórico y poliorcético, por sus pequeños jardines y su buena conservación general.

Y no pediría que se convirtiera en una nueva Alhambra -que podría- para no recibir avalanchas de turistas chancleteros ávidos de orientalismo, y le arrancaran su impronta barroca a Málaga, pero sí pediría restaurar las vitrinas arqueológicas y echarle un poco de arte a la instalación y conservación de las plantas, muy depauperadas las pobres.


El Teatro Romano desde el centro de interpretación
El teatro romano

Es el principal vestigio romano de Málaga, un mediano recinto semicircular del que se encuentran muchos elementos canibalizados en la alcazaba.

Se descubrió en 1951 al realizarse obras de ajardinamiento. Hubo que derribar la antigua Casa de Cultura para descubrirlo en su totalidad.

Primero se construyó con fines de presencia política romana, y cuando se abandonó su uso se utilizó para fabricar el nauseabundo gárum, desde el que un avispado británico inventó la salsa Perrins, suavizando la tradición nórdica del aún más pestilente surströmmingPosteriormente esas piletas se usaron para enterramientos, no sabemos si como parte de algún rito vengativo.

El aspecto y el origen púnico de esta parte de Málaga, con su alcazaba árabe sobre base fenicia y su teatro romano al pie, son muy similares al castillo de Sagunto, también del mismo origen y con teatro romano en las faldas del mismo. Sólo se conservan 11 teatros* de estas características en toda España.


La famosa heladería
Casa Mira
La calles del centro de Málaga

Lo más destacable de Málaga son sus calles peatonales y sus locales de ocio para comer y beber, sus tiendas de regalos y de helados, y sus bellos y pulidos pavimentos, que lucen como un elegante alicatado horizontal.

Su trazado es aún el medieval, con las típicas estrecheces de las ciudades mediterráneas, y con la irregularidad de los trazados árabes, algo que se agradece enormemente por su frescor natural.

Además, el aire acondicionado de los locales abiertos convierte las calles de Málaga en un centro comercial continuo con un excelente bienestar climático.

Málaga tiene 2700 años de historia y durante los romanos adquirió cierta importancia, por lo que los trazados medievales se superpusieron en muchos casos a esa estructura previa.

Por ejemplo, en la calle Beatas existió una factoría de salazones con ocho piletas en el siglo II. Y hornos de cerámica en la calle Carretería.


Un turbio, delicioso y gigante
tinto de verano en Málaga
Los bares de Málaga

Pasear por el centro de Málaga y decidirse a tomar algo es difícil por la enorme oferta de locales que existe, ya sea en sus terrazas o en el interior. Sin embargo hay que recomendar algo a quien nos lee.

Lo más típico es tomarse un helado en Casa Mira de la calle Larios, una heladería centenaria y extraña porque los helados no se ven y hay que coger número.

Aún así, hay que fiarse: se puede pagar con tarjeta un helado delicioso a 2'50 € de los sabores más originales: pistacho, naranja con chocolate ... y uno de tarta de queso con tartaleta y todo.

Callejeando encontré otra de las tiendas de Casa Mira en la calle Andrés Pérez, precioso local decorado por el interiorista Pablo Paniagua, y no pude resistirme a tomarme un granizado de café excelente con un fartón, total: 2'50 €.

Después, para rematar, se me antojó un cartojal, ese vino frío que sólo se sirve en la Feria, que ya no tenían. Así que me senté en una terraza agradable de la calle Granada y pedí un tinto de verano. ¿El precio? Sí. 2'50€.


El Museo Picasso

Málaga tiene hoy infinidad de museos interesantes, desde el Museo Ruso, el Centre Pompidou y el Thyssen hasta el Museo Picasso, éste un museo de escaso interés si estás buscando obras maestras del malagueño, pero muy ilustrativo de la época más prolífica del autor.

De hecho fue el único museo que elegí para no desaprovechar lo más interesante de Málaga, que es la propia ciudad. 


El Mercado de Las Atarazanas
Los caballos, plaza de La Marina

Los coches de caballos de la Plaza de La Marina son un bonito elemento distintivo para la ciudad que he visto hasta en urbes como París, pero quizá deberían transitar por vías con menos tráfico rodado y con puntos de agua para abrevar en la parada, con sombra para los caballos y con servicios de higiene continuos por un palafrenero.

Sin embargo, este tradicional medio de transporte, ahora de ocio, podría desaparecer si prosperase la idea del grupo municipal de Ciudadanos, que plantea su sustitución por vehículos eléctricos de época y, como alternativa, incluso por coches tirados por bicicletas también eléctricas.

Como suena, como una colosal estupidez surgida de una resaca de cartojal pirateado en Corea del Norte.

Como vemos, la guerra contra la tradición española no es privativa de los lumbreras de Podemos, sino también de los nuevos afrancesados en forma de partidos de nuevo cuño.

Las ansias modernizadoras me recuerdan a aquél que, queriendo afeitarse con decisión los testículos para no parecer un neanderthal, acabó despellejándose los huevos.


Río Guadalmedina, agosto 2017
El río Guadalmedina, la cicatriz queloide

Entre lo más feo y aborrecible de Málaga está el regato Guadalmedina y su enorme rambla encementada.

Valencia, otra ciudad de subidas de cauce drásticas, ha poblado la rambla del Turia con jardines, qué menos, desviando el río.

Una solución que propongo para que este río histórico no sea una fea cicatriz querulante en la conciencia de los malagueños, pero sin necesidad de desviar nada, es poner jardines inundables con estructuras flotantes, o estanques de grandes dimensiones con esclusas reguladoras de cauce, como en el Manzanares.



El puerto de Málaga desde la Alcazaba
La zona del puerto

Pasear debajo de la estructura blanca del falso emparrado del puerto de Málaga es hacerlo bajo la advocación de Dante y su infierno de las mil criaturas. Rescáteme San Pedro del Averno.

La elección de los materiales y su color cegador están hechos para asar de una pasada los perniles de una vikinga fondona y cráneos de jipis muy melenudos.

Hay locales de comida rápida y buenas terrazas, pero el viento africano pasa con su guadaña y es mejor comer al amparo de la climatización.


Patrullero Tagomago en el puerto de Málaga
Fuente: Internet
El patrullero Tagomago

El pasado se hace presente en el puerto de Málaga pero sin encanto. 

Sin el glamour de Marbella, Palma o Barcelona. Sin pesqueros, con pocos cruceros, escasos y pequeños yates; y sin buques de guerra soberbios. 

El pequeño, vetusto y frágil patrullero Tagomago desmerece la moderna obra civil del puerto. 

Deberían haber elegido una de las poderosas y estilizadas fragatas F-100 para dar vistosidad en el fondeadero. Y no al pobre Tagomago, infortunado protagonista de un ataque por parte del Frente Polisario, que dejó un muerto y dos heridos, en una de las pocas y aberrantes intervenciones militares del -a la vez- ensoberbecido y capado gobierno de Felipe González de 1985.


Iglesia de San Juan,
puerta de los sacramentos
El clima de Málaga

Calor, lo que se dice calor, hace en Málaga, lo que no hace es temperatura ...

Apenas vi marcar más de 30ºC, pero sudé la mayor parte del tiempo. Con la brisa marina parece que no se nota, pero las bermudas y lo que no son las bermudas acaban indefectiblemente más que húmedas.

La ropa tarda en secarse día y medio en la cuerda, cuando en Madrid, cualquier día de verano, puede llegar a secarse completamente en un par de horas.

Para alguien que soporta estoicamente los 40ºC en Madrid con apenas una gota de sudor en la frente, Málaga se torna incómoda si no estás acostumbrado.


Interior Iglesia de San Juan
El ventilador es obligado en casa, con eso basta y con abrir las ventanas por la noche en pisos altos.

La proximidad de la sierra y las lluvias torrenciales han provocado inundaciones graves a lo largo de la historia de Málaga, la más recordada es la de 1907, que acabó con la vida de 41 personas.

Todavía existen vestigios de esa riada, como la línea dorada que hay en la iglesia de San Juan, que dice:




24 SEPTIEMBRE 1907
TERRIBLE INUNDACION EN
ESTA CIUDAD ALCANZANDO
LAS AGUAS EN ESTA IGLESIA
LA ALTURA MARCADA EN
LA FRANJA DORADA DE
ESTA LOSA

Fotos de Málaga


Columna y capitel romanos
en la Alcazaba


Muros exteriores de la
Alcazaba de Málaga


Muros interiores de la
Alcazaba de Málaga 


Unos de los patios de la
Alcazaba de Málaga


Gibralfaro desde la
Alcazaba


Capitel y arcos de
la Alcazaba de Málaga


Chimenea La Mónica
Playa Misericordia


Iglesia jesuita del
Sagrado Corazón de Jesús


Plaza de Félix Sáenz
Málaga


Placeta de
San Juan de Dios



Calle Santa María
Iglesia de Sta. María
del Sagrario



La Catedral desde
La Alcazaba


La Málaga
más truculenta


La Málaga
más auténtica


Plazoleta del
Pasaje Chinitas


El Museo Carmen Thyssen
Málaga


Sol a media tarde
Calle Granada


Terrazas
Calle Granada


Catedral e Iglesia de
Sta. María del Sagrario


Un café granizado y fartons
en Casa Mira de la calle
Andrés Pérez


Plaza de la Constitución
desde Pasaje Chinitas

El Cenachero
Símbolo de Málaga


Plaza de la Constitución
El centro de la Feria


Basílica de la Esperanza
Semana Santa




Bernardo de Gálvez en Málaga
frente a Hermanitas de los Pobres
Bernardo de Gálvez

Me resisto a abandonar este artículo sin referirme a uno de los hijos insignes de Málaga: Bernardo de Gálvez, gobernador de la Louisiana, que combatió contra apaches, marroquíes, portugueses y británicos, y conquistó Pensacola.

Sus logros militares y políticos permitieron a España recuperar La Florida, derrotar a Inglaterra en América y favorecer la independencia de Estados Unidos.

Desde febrero de 2017 un grupo escultórico rinde homenaje a su ilustre familia en la explanada de la Estación, frente a la antigua residencia de las Hermanitas de los Pobres.





Teatros romanos en España
Apéndice

*Los 11 teatros romanos descubiertos en España son: 

Cádiz (El segundo más antiguo del Imperio Romano, sólo por detrás de el de Pompeyo en Roma y segundo en tamaño de Hispania), Córdoba (el más grande de Hispania), Málaga, Itálica, Clunia Sulpicia (el único de Castilla y León), Mérida, Cartagena, Sagunto, Tarraco, Pollentia y Zaragoza.













viernes, 11 de agosto de 2017

Veneno y mierda en el vending

Máquina de vending
en el Metro de Madrid
Abro el paquete de un sándwich comprado en el vending y el olor a frigorífico con verduras y lácteos caducados me golpea la nariz, con un toque ácido, como de yogur pasado muy de fecha.

El sabor es extraño, porque no parece comida, y el tacto es tan pegajoso que es imposible despegar los dos trozos de lo que se supone que es un sándwich, porque es puro engrudo para empapelar.

El resultado es una mierda blanquecina y rancia que se pega a los dientes y al intestino, que te impide sonreír porque no piensen que eres un guarro o un lerdo, que cuesta tragar y costará expulsar del colon, si no es con una rasqueta o un enema de agua caliente con KH-7.


Los antecedentes

Apenas cené ayer, y hoy desayuné unos fartons rellenos de aire, por lo que tenía bastante hambre. Así que miré en la máquina de la cafetería … y me gasté 1,35 € en un sándwich Delikia, que en un súper me valdría para comprar un sobre con cuatro lonchas de queso castellano y un bollo de pan.

Experiencia con Delikia
Pero aquí me ofrecen un pegote en dos partes, con una rodaja de tomate en medio, una docena de tacos de fiambre de algo que llaman pollo y una loncha de queso amarillo.

Finalmente he tenido que tirarlo, asqueado, porque no es comida. Tal vez Delikia no es una empresa de comida, sino de escaparatismo y han decidido poner precio de venta a un incomestible, que si llega a ser de yeso sería más honesto que esa bazofia.


La comida basura en nuestras ajetreadas vidas diarias

Empezamos a estar de acuerdo en que la Coca-Cola, que está riquísima, es un veneno para el cuerpo a medio y largo plazo incluso para las personas sanas, pero también es una bomba de calorías y cafeína para los tendentes a la obesidad y la hipertensión.

Desde que se inició el consumo del tabaco en Europa, en el XVI, tardamos unos pocos años en reconocer que era perjudicial, pero se sigue fumando desde entonces y cuesta milones de euros al estado en tratamientos contra el cáncer de pulmón y laringe.

Lata de Coca-Cola
Fuente: Inernet
El problema es que el tabaco produce una satisfacción en los fumadores y los estados no lo prohíben. Lo mismo sucede con el exceso de azúcar.

La gran cantidad de azúcar contenido en la Coca-Cola aumenta el riesgo de padecer cáncer de intestino delgado, colon, mama y ovario porque aumenta la actividad de la proteína b-catenina, y también produce obesidad y diabetes tipo 2.

Una lata de Coca Cola de 33 cl. contiene 37 gramos de azúcar, equivalente a 7,4 cucharillas de azúcar, o 9,25 terrones, lo cual cubre del 106% al 148% de las necesidades para todo el día de un adulto.

Es decir, que una lata diaria ya supera el consumo saludable de azúcar de un adulto. Si un niño se toma una lata, consume ya del 185% al 247% de la cantidad máxima de azúcar recomendable en todo un día.


Calorías y grasas muy poco saludables
Fuente: Internet
Y ahora las hamburguesas

Y qué decir, por ejemplo, de las hamburguesas de McDonald’s, parte fundamental de la comida basura, que pueden provocar disfunción sexual y daños en el hígado, aparte de obesidad si se consumen diariamente, según el experimento personal de Morgan Spurlock.

El tabaco, la Coca Cola y las hamburguesas de McDonald’s y otras, son tres pilares básicos del pernicioso estilo de vida occidental que a mucha parte de la población española les gusta consumir.

Pero existe otro peligro mayor, más al alcance de la mano, y son los programas de condicionamiento operante, mediante los cuáles quien introduce una moneda en una máquina obtiene un refuerzo inmediato.

Me refiero a la comida basura distribuida por las máquinas expendedoras, las llamadas vending, un catafalco repleto de minas contra la salud: zumos industriales azucarados, bebidas azucaradas gaseosas y de cola, aperitivos salados y fritos con grasas de coco y palma, emparedados insalubres repletos de conservantes … y disponibles las 24 horas del día mediante un sistema heredado de las máquinas de tabaco, que hace que una y otra vez nos tiente a obtener un refuerzo.

El uso del insano pan blanco utilizado mayoritariamente –demasiado salado y nutricionalmente deficiente-, el empleo de fiambres de carne y de embutidos grasientos no sólo ensucian el colon y son potencialmente cancerígenos, sino que habitualmente saben mal.


Punto de no retorno, tuve que tirarlo
Si esto es el Premium ...
Los sándwiches Delikia

Un ejemplo paradigmático de esto son los asquerosos sándwiches de Delikia, los únicos disponibles en las máquinas expendedoras de mi empresa, que no cuenta con la opinión de sus empleados para buscar alternativas y ni siquiera ofrece fruta.

La hipertensión y la obesidad son enfermedades crónicas cuyos pacientes se ven muy perjudicados por la disponibilidad a todas horas de comida malsana en el vending.

A los altos contenidos en sal y grasas de sus alimentos (contraindicados en la hipertensión y la obesidad), se unen los azúcares, la cafeína, los colorantes y los conservantes, que hacen que estas máquinas no sean más que bonitos y tentadores armarios repletos de mierda que mata.

Mi primer contacto con el consumo habitual en estas máquinas fue en las instalaciones de IBM en Tres Cantos. A los dos meses de consumir parte de mi alimento diario en esas máquinas y haciendo deporte una vez por semana, había llegado a engordar casi 10 kilos, lo que representó un apoyo a la experiencia de Spurlock, que conocí muchos años más tarde.


Donut recién sacado de una máquina
Muy apetitoso
Qué hacer para evitarlo

El Estado debe legislar para prohibir la importación, fabricación, distribución, venta y publicidad de bebidas azucaradas que superen los niveles saludables, y también hacerlo más estrictamente sobre el uso de la sal, las grasas, conservantes y colorantes. Y las empresas deben tomar nota para incluir en las máquinas comida y bebidas cardiosaludables y que no favorezcan la obesidad y el cáncer.

En realidad estamos comiendo veneno, según Marie-Monique Robin, que afirma que "El cáncer, la infertilidad y la diabetes son por la comida".

Si los empresarios, el Estado y los ciudadanos colaboran, podremos tener comida más saludable en las máquinas expendedoras, reduciremos el gasto en tratar enfermedades y mejoraremos la calidad de vida de las personas.

El afán de enriquecimiento de los empresarios debe ser regulado por el estado y los consumidores, para que también los empresarios y sus hijos –que son consumidores- se beneficien, pero no a costa de la salud de todos.

Seguro que ya se les ocurrirá algo para hacer rentable la comida de calidad y, si no, que se dediquen a otra cosa, porque deberán pagar con las multas y el cierre de sus empresas.

Amancio Ortega, el presidente de Zara, ha donado hace poco 46’5 millones de euros a la sanidad madrileña en equipos para la lucha contra el cáncer. Es una espléndida y muy loable donación, pero muy costosa. ¿Qué tal si las instalaciones de Zara empiezan por sus empleados y rellenan de alimentos saludables su máquinas de vending


Apéndice

Cuántos terrones de azúcar hay en una Coca Cola
Fuente: Vitonica
El consumo de azúcar en distintos alimentos

Por ejemplo, te sorprenderá saber que una pizza lleva cerca de cuatro terrones y medio de azúcar. Una botella de Coca-Cola de dos litros son unos catorce y medio terrones. Un bote de tomate frito, por ejemplo, son cuatro terrones de azúcar.

Las bebidas energéticas, como Monster, tampoco se libran y cuenta con más de quince terrones de azúcar. La clásica Nocilla tendría dentro seis terrones de azúcar. Todos muy por encima de los límites recomendables de azúcar, porque a veces tomamos varios de estos alimentos casi cada día.


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