domingo, 14 de mayo de 2017

Sábado Madrid Río, castillos hinchables y el viento

Tienda rota por el viento momentos antes
Madrid Río
Los que de niños hemos hecho aviones de papel, jugado con paracaidistas o soplado dientes de león sabemos de la fuerza del viento. Esa fuerza que puede arrancar tejados, tirar muros o arrebatar de las manos un paraguas.

No hace falta ser muy listo, pues, para imaginar lo que puede hacer el viento con una gran estructura hinchada de aire y llena de niños encima, apenas sujeta a los agujeros de unos ladrillos por unas cuerdas cutres de atar chorizos.

Pero hace falta ser muy imbécil y muy temerario como para confiar en que el viento no va a mover ese globo gigante con unos enanitos montados encima. 

Eso ha pasado recientemente en Gerona, con resultado de muerte; ha pasado en Collado Villalba, con heridos leves, y pudo pasar en Madrid Río este sábado, por la falta de profesionalidad de los montadores y comerciantes, y la desidia de la Policía Municipal de Madrid.

Acabábamos de comer en un restaurante de Madrid Río frente al Palacio Real y el feo zócalo de la Catedral, cuando unas fuertes ráfagas de viento aconsejaron empezar a plegar algunas sombrillas.

Salimos hacia una zona infantil aneja, con hinchables y un rocódromo, habilitados para las Fiestas de San Isidro.

Futbolín hinchable sin anclaje
Allí, un futbolín hinchable gigante aparecía con un exiguo anclaje por una de sus esquinas con una cuerda raquítica atada a un pequeño bloque hueco de cemento de unos pocos kilos de peso.

A su lado, un pequeño castillo hinchable estaba repleto de niños y también anclado de manera criminal, al libre albedrío del inconsciente de turno, experto en meteorología y prevención de riesgos infantiles.

Enfrente, una torre cuadrangular de escalada de unos seis metros de altura se apoyaba sobre sus cuatro patas, sin atornillar al suelo y sin un solo anclaje, como si la fuerza de voluntad del pensamiento humano bastara para evitar los efectos de la intensidad del viento.

Y a la derecha del rocódromo, un circuito de pequeñas bicis aparecía también sin anclar.

Pero lo más grave de todo fue que dos policías municipales se rascaban el cogote debajo de su gorra “supervisando” las instalaciones, mientras volaba delante de sus narices una tienda de aluminio que se despatarró volcada por la intensidad de un viento que a lo más que se atrevía era a arrancar globos de las manos de los niños.

Circuito hinchable sin anclaje
De la falta de anclajes ná de ná, a pesar del accidente mortal de Gerona acaecido días antes, en una demostración de deficiencia municipal que hace recordar los casi 2000 € que se embolsan al mes dichos servidores municipales y los más de 100.000 de la avejentada alcaldesa.

Prevenir es un verbo de escasa conjugación cuando los ayuntamientos de políticos aficionados se aventuran en esto del montaje de ferias e instalaciones provisionales.

Las fotos están tomadas ese día y de dos de las instalaciones citadas.





Enlaces


La estructura, de 4x5 metros, solo se sujetaba por dos de los seis anclajes de los que disponía 



sábado, 7 de enero de 2017

Musée d'Orsay, oblongofobia en la bombonera

Restaurante en el Museo de Orsay. Campanas decorativas
El Museo de Orsay es una de esas cosas de París que no suele ver todo el mundo cuando va a la ciudad por primera vez.

La Torre Eiffel, Notre Dame, el Sagrado Corazón, Disneylandia, los Inválidos, el Museo del Louvre, … se me antojan lugares que se tienen ganas de ver primero.

Yo ya había estado en casi todos esos lugares, menos en los dos últimos, y además había visitado los Jardines de Luxemburgo, el Obelisco y el Arco del Triunfo, aunque no había subido a él por una mezcla rara de pudor y de no tener ganas de esperar interminables colas.


Anatole France (1919), por
Antoine Bourdelle
Hay tantas y tantas cosas que ver en París que se necesitarían unas 3 ó 4 visitas para irse con una idea general de la ciudad. Yo, de alguna manera, ya tengo esa idea, y no es otra que la de una ciudad engrandecida por Napoleón I y Napoleón III, con monumentos singulares el primero y con planificación urbanística el segundo.

Pero El Louvre es para mí como la China, o las anchoas de Santoña, que no me atraen aunque sean de calidad suprema. Además, desde que han puesto ese adefesio de pirámide de cristal me atrae aún menos, y hasta me inquieta el por qué se hizo.


Puente de Solferino, lleno de candados de enamorados
La visita a un grande de Francia

Mi último día en París crucé Las Tullerías y fui hasta el Museo de Orsay por el puente de Solferino. Los muchísimos candados de enamorados que están prendidos de sus barandillas, amenazan con una rotura de cráneo a los que pasean por el Sena con las gabarras, y hace a uno preguntarse del por qué de la estudipez humana que representa el encadenarse a otra persona como muestra de amor suprema.

Y después me encontré con una larga cola porque ese día era gratis, con una impresionante estación de tren rellena de mazacotes cuadrados y con escaso espacio para circular, dando una sensación agobiante.

Auguste Renoir - Bal au moulin de la Galette (1876)
El museo alberga el arte francés desde 1848 hasta 1914, y aunque pudiera parecer pretencioso, realmente se queda pequeño para los numerosos y grandes artistas franceses de esa época, que incluye a los internacionalmente más conocidos, como los impresionistas Monet, Renoir, Pissarro, Degas o Cezanne, … y otros como Manet, Gauguin o Vuillard. 

O mi favorito del museo: Pierre Bonnard. Su obra Tête de femme à contre-jour (1906) se convirtió para mí en una obsesión cuando no pude localizarla en ningún buscador de Internet. Había fotografiado muy borroso su cartel identificativo, pero la recordaba vagamente de Bonnard. Al final me costó unas 8 horas confirmar que, primero, era efectivamente de Bonnard, y después identificar la obra.

Tuve que utilizar el programa Smart Deblur para conseguir enfocar algo la imagen, y pude descubrir la palabra femme, lo que me sirvió para localizar la obra con inmensa alegría en el buscador del Museo de Orsay.

Hay también pequeños espacios dedicados a la pintura de otros países  y autores europeos, pero aquí refulgen con luz propia la pintura y escultura francesas de la segunda mitad del siglo XIX.

La iglesia de Auvers-sur-Oise (1890)
Vincent van Gogh
El Museo de Orsay, junto al centro Pompidou y el Louvre representan la terna de museos más importantes de París, siendo el Pompidou un museo ya de los siglos XX y XXI y el Louvre se ocupa desde 1848 para atrás.

Estos museos cumplen una función similar al Thyssen, Centro de Arte Reina Sofía y Museo del Prado madrileños, aunque el Thyssen es una pinacoteca que proviene de una colección privada y no cumple ningún aspecto cronológico.

El Museo de Orsay da para disfrutar muchos días, así que hay que tomarlo con calma, contemplando las obras famosas o las que más nos atraigan.

Pero si no tuviste bastante con el atracón de impresionistas, puedes completar la visita con el Museo de la Orangerie, con algunas obras maestras de Monet.


Libertad, Fréderic-Áuguste Bartholdi
En torno a 1889, bronce
Altura 287 cm.
La Estatua de la Libertad

En Orsay existe un modelo reducido de la gran estatua de Nueva York y también otro junto al Pont de Grenelle, sobre un gran pedestal.

La norteamericana fue construida entre 1884 y 1885 por Bartholdi en el taller de la calle de Chazelles, siendo la estructura de Gustave Eiffel. La inauguración en la rada de Nueva York se celebró el 28 de octubre de 1886.

La versión reducida de Orsay fue adquirida por el Estado Francés en septiembre de 1900 para el museo de Luxemburgo de París. La estatua se exhibió allí hasta 1906, fecha en la que se coloca, a solicitud de la viuda del escultor, en los jardines de Luxemburgo. Allí permaneció durante más de un siglo, hasta que se trasladada al museo de Orsay, heredero legítimo del Museo de Luxemburgo.



Trenes eléctricos operando en Gare d'Orsay en 1900
Orígenes arquitectónicos del Museo

El Museo de Orsay ocupa el antiguo edificio de la estación ferroviaria de Orsay y alberga la mayor colección de obras impresionistas del mundo.

Sobre el solar de la estación se encontraba el palacio de Margarita de Valois, y también los edificios del Consejo de Estado y la Corte de Cuentas, destruidos durante los acontecimientos de la Comuna de París en 1871.

Con motivo de la Exposición Universal de París de 1900 se construye la estación de ferrocarril, si bien sólo se utilizó 39 años. Posteriormente se dedicó a varios cometidos.

Las obras de acondicionamiento de estación a museo se llevaron a cabo entre los años 1981 y 1986, haciéndose cargo de la remodelación exterior el estudio ACT-Architecture y de la adaptación interior un equipo comandado por la arquitecta italiana Gae Aulenti.

Aulenti es conocida por varios proyectos de museos de gran tamaño en la década de 1980, como el Museo Nacional de Arte de Cataluña.



Tête de femme à contre-jour (1906)
Pierre Bonnard
El estilo Mazzacote

Para analizar el estilo Mazzacote con el que se maneja la señora Aulenti, haré una comparativa con distintas cajas de bombones (obras de arte).

La caja A es el límite de lo razonable en cuanto a cantidad de cartón y distribución de los bombones, queda muy elegante, aún dentro de lo que es un estilo de tabiques.

La caja B tiene más cartón que bombones, evidencia ampulosidad y quiere valorar el contenido añadiendo estructura, aunque no hace sino ocultarlo. Creo que éste es el estilo que quería darle Aulenti al Museo de Orsay y al Museo de Arte de Cataluña.

Sin embargo, la caja C, aun siendo la más fea de las tres es la más honesta, pues muestra el contenido tal cual es y es mucho más barata que el mazacote adefesio cuadriculado del centro. Las obras del Museo de Orsay se merecen más la caja C, que no la presuntuosa, tontorrona y acomplejada caja B.

Aulenti la ha cagado de plano, llenando de bloques y esquinas que me provocan una incómoda aicmofobia, con esquinas amenazantes por todos lados y masivos bloques que lo ocultan todo, dentro de lo que no es sino síntoma de una oblongofobia general. El escamoteo adicional de la preciosa estación, realmente es de juzgado de guardia.


Caja A


Caja B


Caja C


Un pastiche de estilos
en el Museo de Orsay


Museo de Orsay
y sus cajones


Barreras arquitectónicas
en el Museo de Orsay


Gae Aulenti con sus bloques en el
Museo de Orsay


Museo Nacional de Arte de
Cataluña, interior de
Gae Aulenti


Museo Nacional de Arte de
Cataluña, por Gae Aulenti:
pedestales y vigas molestos para el
disfrute de la arquitectura previa


El estilo Aulenti es algo contagioso y se expande en el espacio-tiempo, como la gripe aviar o una ventosidad en un túnel de metro, veámos, si no, la que han preparado en el Museo del Ejército de Toledo los arquitectos Francisco Fernández Longoria y su colega Dionisio Hernández Gil, de renombre más bien escaso.

Nakagin Capsule Tower (1972) ,
Kisho Kurokawa, Tokio
Las formas cúbicas de Aulenti me recuerdan al Metabolismo japonés de Kurokawa (años 60), con sus módulos apilables; un concepto aceptable para un entorno moderno y de exteriores, pero del todo inadecuado para el interior de la arquitectura industrial de finales del siglo XIX si no se respeta una más que apreciable separación física entre ambos tipos de estructuras.

Un ejemplo de su influencia en Aulenti es el Instituto Italiano de Cultura de Tokio, que es más que notable en su diseño. 

Parecidos arquitectónicos

Es cierto que todos estamos sujetos a influencias, pero es más difícil crear que copiar o dejarse inspirar ... y también es más caro.

La pirámide del Louvre
París


La oruga de Sol
Madrid


Todo parecido con la realidad previa, es pura y malintencionada coincidencia.



Museo del Ejército
Toledo


Salón modernito
República de Ikea

El papá de Ingvar Kamprad se sentiría orgulloso.











martes, 3 de enero de 2017

Le Jardin des Combattants de la Nueve

Ayuntamiento de París
Homenaje a unos soldados olvidados

París tiene grandes sorpresas esperando mostrarlas a quienes se toman la molestia de preguntarse por ellas.

Su historia está repleta de hechos violentos; tanto guerras como revoluciones, de ocupaciones y liberaciones. El último aconteció en 1944, contra el ejército más poderoso de esa época. Y tuvo como protagonista a una compañía de combatientes españoles encuadrados en una división francesa.

La Nueve, perteneciente a la División Blindada Leclerc, fue la compañía integrada mayoritariamente por españoles que entró primero en el París ocupado por las tropas alemanas.



Guerrero celtíbero
Fuente: www.celticahispana.com
La unidad básica de un ejército: el soldado

Desde los tiempos pretéritos de Cartago y Roma hasta hoy, los españoles han combatido en Europa como mercenarios, como tropas auxiliares y como profesionales de la milicia, encuadrados en ejércitos extranjeros o propios. 

Vacceos, lusitanos, cántabros, vascones, almogávares, legionarios, guerreros acorazados, marinos castellanos, soldados de los Tercios, regimientos borbónicos, divisionarios y republicanos, … Todos han demostrado sobradas capacidades militares y espíritu combativo, se han ganado el respeto de aliados y enemigos, y también han protagonizado sonados episodios de indisciplina.


Oficial de los Tercios españoles,
por Ferrer-Dalmau
Muy en la línea de lo que decimos estuvieron los republicanos españoles que combatieron en Francia contra los alemanes en la II Guerra Mundial.

Si en 1636 los formidables y temidos tercios del Cardenal-Infante se quedaron a pocos kilómetros de París en lo que se conoce con El Año de Corbie, en 1944 los experimentados combatientes republicanos españoles fueron los primeros en liberar la capital de Francia, con parecidos actores que en el siglo XVII, pero con España ya fuera de todo papel de potencia europea.


Una compañía francesa con españoles libera París

Los republicanos españoles exiliados a la fuerza por su derrota en la Guerra Civil Española vistieron uniformes norteamericanos y se encuadraron en unidades francesas, volviendo al papel que tuvieron en los tiempos de las legiones imperiales romanas.

Jardin des Combattants de la Nueve
Placa conmemorativa
Desalojados de Madrid por las tropas nacionales, se cubrieron de gloria y abrazos el día de su entrada en París, hasta alcanzar su ayuntamiento (Hôtel de Ville).

La anomalía de que soldados extranjeros fueran los primeros en entrar en París la subsanó el Estado Francés silenciando el hecho durante 60 años.

Hoy, felizmente, se recuerda la circunstancia con una placa y renombrando un jardín junto al Ayuntamiento de París, inaugurado con la presencia del Rey de España el 3 de junio de 2015. Pero ha tenido que ser teniendo a una española en el ayuntamiento de París y a un español como primer ministro de Francia.



Soldados republicanos derrotados
cruzando la frontera francesa en 1939
Fuente: todoslosrostros
Comunistas, anarquistas y republicanos bajo la disciplina militar

Aquellos españoles antifascistas se habían refugiado en Francia en 1939, y cuando los alemanes la ocuparon y nombraron un gobierno títere en Vichy, pasaron al África colonial francesa, parte de la cuál era considerada Francia Libre.

Allí los oficiales franceses no se atrevían a mandarlos por su carácter y su experiencia, por lo que se ordenó a un oficial que sabía algo de español que fuera ganándose el respeto de esos combatientes tan indisciplinados, era el capitán Raymond Dronne.

En sus memorias, el capitán francés de la Nueve dijo de ellos: Eran hombres muy valientes. Difíciles de mandar, orgullosos, temerarios. Con una experiencia inmediata de la guerra. Muchos de ellos atravesaban una crisis moral grave, como consecuencia de la guerra civil española. 


Placa en memoria de
Simone Jaffray
París en agosto de 1944

En agosto de 1944 el ejército alemán se hallaba en franca retirada en Francia y los partisanos les hostigaban en París, donde había todavía combatientes alemanes. Los aliados habían desembarcado en Normandía en junio de ese año y se consideraba un golpe psicológico muy importante ocupar la capital con tropas regulares francesas. Se trataba también de evitar su destrucción, como había sucedido en la desgraciada Varsovia.

La llegada de la 2ª División Blindada -La Leclerc- el 24 de agosto supuso una inyección de moral para la población parisina y un revés definitivo para los ocupantes, que ejercieron una fuerte represión los días previos.

Así, por ejemplo, cuatro días antes, dos hombres de la Gestapo dispararon y mataron en la calle Jacquemont a la miembro de la Resistencia Simone Jaffray, que es recordada en una placa en la calle Lamarck, donde residía.


Lo que a continuación reproducimos es la llegada de La Nueve a París.



... los kilómetros fueron devorados, los hombres apenas descansaron, y los pocos alemanes que se opusieron al avance fueron reducidos. Al final, tras un vertiginoso avance de más de 36 horas, los primeros republicanos españoles fueron entrando en París.

¿Hacia dónde dirigirse? Su comandante Dronne, tras un momento de vacilación, al final decidió que al Ayuntamiento, al Hotel de Ville, donde llegaron a las 21:22 del 24 de agosto. El delirio de la población se tornó increíble.

Tras más de cuatro años de ocupación, lo que parecía imposible había sucedido. París estaba siendo liberada y los civiles que se dirigían a besar y abrazar a esos liberadores descubrían con estupor que estos hablaban... ¡castellano!





Soldados españoles a bordo del semioruga "Guadalajara",
junto al Ayuntamiento de París: 21:20 horas del 24/08/44
Fuente: http://es.paperblog.com
La Nueve, el origen

Cuando los republicanos españoles fueron derrotados en España en 1939, se refugiaron en Francia y muchos se alistaron en distintas unidades militares con la intención de luchar contra los alemanes en la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, con la invasión alemana de Francia y la creación del gobierno colaboracionista de Vichy, bastantes de esos españoles fueron trasladados hasta zonas del África colonial francesa que no estuvieran bajo el control de Vichy, para seguir combatiendo “contra el fascismo”. Esos antiguos milicianos se radicaron en el Marruecos francés, a unos 300 km al sur de Ceuta.

El Cuerpo Franco de África, un contingente creado el 25 de noviembre de 1942, fue adonde llegaron esos republicanos dispuestos a combatir por sus ideas. Puesto al mando del general Giraud, el Cuerpo Franco de África fue concebido como una tropa de choque lista para intervenir al lado de los aliados.


El M3 "España Cañí" desfilando después
de la Liberación de París
Dicha unidad contaba con varios batallones, siendo el tercero de ellos de mayoría española. Los españoles iban siendo ubicados en diferentes unidades hasta que el 31 de julio de 1943 se formó el Ejército de Liberación Francés (las Fuerzas Armadas Unificadas de la Resistencia) de forma oficial tras la unión de todos los grupos franceses que combatían contra los alemanes dentro y fuera del país.

Fue en ese momento en el que se empezó a reorganizar definitivamente a los españoles. Dentro de la 2ª División Blindada -La Leclerc- estaba el Regimiento de Marcha del Chad; en su tercer batallón estaba encuadrada la 9ª Compañía. De 160 componentes, 144 eran españoles. Y también había españoles en las demás unidades.



Amado Granell con uniforme del
Ejército Popular (1936)
Desembarco el Día D y avance a través de Francia

El 8 de abril la División Leclerc al completo fue enviada a Inglaterra. El destino les aguardaba y sabían que participarían en el gigantesco Desembarco de Normandía que comenzó el 6 de junio de 1944.

Tras multitud de preparativos, «la Nueve» -como parte de la 2ª División Blindada francesa- desembarcó en Normandía el 1 de agosto.

La misión de La Nueve consistía en avanzar al frente de su regimiento y peinar de enemigos la zona antes de la llegada de las unidades principales. Aunque también era una unidad de combate.

Participó en la toma del puente sobre el rio Sarthe, la conquista de Alençon, el avance sobre Falait y en la conquista del pueblo de Écouché. En esta última acción recibieron fuego de artillería amiga y tuvieron 7 muertos y 10 heridos graves.

Durante todo el avance realizado después del Desembarco de Normandía los españoles de «la Nueve» estuvieron siempre en vanguardia, lo que les provocó gran cantidad de bajas.

Tras la toma de la región de Écouché (ubicada a 260 kilómetros de la capital), la 2ª División Blindada recibió la orden de dirigirse hacia París el 23 de agosto.

Para cumplir este objetivo los de la Leclerc se dividieron en dos columnas. La primera sería la defensiva mientras que la segunda sería la encargada de llegar a su objetivo acabando con toda resistencia que encontrasen.
El capitán Raymond Dronne
Fuente: www.ouest-france.fr/

«La Nueve» -al mando del capitán Dronne- tenía el objetivo de que los parisinos vieran a la 2ª División Blindada, la única francesa desembarcada en Normandía.

Para la misión contaba con semiorugas «Half-tracks», tres carros de combate medios «Sherman», un jeep en el que viajaba el propio capitán y dos camiones con dos grupos de ingenieros.

Pese a lo previsto, la resistencia alemana fue escasa y a las 21:22 del 24 de agosto, los vehículos «Guadalajara», «Brunete», «Ebro», «Santander», «Belchite», «Jarama», «Teruel», «Guernica», «Madrid», «España cañí» y «Don Quijote» llegaban al ayuntamiento francés.


Edición de Libération del viernes, 25 de agosto de 1944
El uniformado es el teniente español Amado Granell, y en el centro, el líder de la Resistencia, Georges Bidault
A Granell, Libération lo confundió con un oficial americano.



... a las nueve y veinte el Guadalajara irrumpe estruendosamente en la explanada existente frente al ayuntamiento de París, y tras él el resto de los vehículos. El Guadalajara "aparca" a la puerta y Dronne entra en el Ayuntamiento acompañado por un español, Amado Granell. 

Los dos son recibidos por varios líderes de la resistencia local encabezados por Georges Bidault. El momento es recogido por la prensa francesa aunque omitiendo la presencia de Granell, que, aunque aparece junto a Bidault en la fotografía de la portada, es identificado como un soldado americano por el diario Libération.



El Half-Track Brunete en París
El Half-Track M3

En el campamento británico ubicado en Hall (Liverpool) fue donde «la Nueve» recibió varios vehículos blindados Half-Track norteamericanos, unos semiorugas descubiertos de alta movilidad.

Los españoles solicitaron entonces permiso para nominar sus nuevos vehículos y, después de apasionadas discusiones, se decidieron por nombres de batallas de la Guerra Civil.


El origen del M3

Fusionando la carrocería de un vehículo Scout Car M3 y la tracción en cadenas de un semioruga M2, surgió el Half-Track M3.

El semioruga M3 fue fabricado por la White Motor Company y empleado en misiones de patrulla, exploración, vehículo de mando, ambulancia y tractor de artillería. 

Por su gran movilidad, aceptable velocidad (80 km/h) y cierto blindaje, los semiorugas modelo M3 Half Truck eran útiles para esta compañía por ser una unidad de vanguardia.


2º Batallón Royal Canadian Horse en Corea
Half-Track M3
El M3 Half Truck entró formalmente en servicio en Europa en 1944 durante la batalla de Normandía y se utilizó ampliamente hasta el fin de la guerra.

Ya había sido utilizado anteriormente en 1943 en Filipinas y otros escenarios de la guerra en el Pacífico, pero con bastante controversia por su reducida capacidad de giro y su falta de protección en el techo, que convertía a los soldados en un blanco fácil para los proyectiles de artillería que explotaban en el aire.

Podía transportar hasta 13 soldados (2 en cabina y 11 en la caja trasera) y estaba protegido lateralmente por planchas de acero de 13 mm contra disparos de armas ligeras. El Tercer Reich utilizó numerosos Half-Track M3 capturados al enemigo para usarlos en misiones antipartisanas.


Epílogo


El 8 de septiembre los hombres de La Nueve volvieron a entrar en acción. Lo que se preveía como una rápida conquista de Alemania y la posterior liberación de España, se tornó en una dura campaña de 9 meses de duración en la que el carácter español de La Nueve quedó prácticamente aniquilado.

Intensos combates hicieron que la mayoría de sus componentes murieran o cayeran heridos. De casi 150 hombres, apenas 20 seguían vivos para cuando se firmó la rendición de Alemania en mayo de 1945.

Felipe VI inaugurará en París un parque dedicado a La Nueve

Jaffray Simone, Paulette née Collet

Plaque en hommage à la résistante Simone Jaffray

Los republicanos españoles que liberaron Paris de los nazis

La gesta de La Nueve

Los refugiados republicanos


Los españoles que liberaron París, silenciados y olvidados en Francia


Felipe VI et Letizia vont rendre hommage aux libérateurs espagnols de Paris

Cuando "La Nueve" entró en París


Madrid dedicará un jardín al batallón ‘La Nueve’, que liberó París del nazismo

El semioruga Half-Track M3

Los famosos Half-Track de La Nueve


"La Nueve", de la 2º División Blindada de Leclerc