miércoles, 23 de noviembre de 2016

Historia del haya en Europa y España

El haya es un sobreviviente del último período glaciar acontecido en Europa. Hoy en franco retroceso en España desde el final de la Pequeña Edad de Hielo en 1850, representa una maravillosa singularidad botánica fuera de la cornisa cantábrica y los Pirineos.

A continuación se extractan y resumen una serie de artículos que vienen a aclarar el origen y expansión del haya (Fagus sylvatica) en los montes ibéricos, donde está presente de manera natural en la mitad norte de España, de este a oeste, y sin alcanzar Portugal, en el que sólo existen hayedos de plantación reciente.


El haya en Europa

Distribución natural del haya en Europa
Fuente: EUFORGEN
Los hayedos son los bosques que se han extendido más recientemente por Europa y la Península Ibérica. Es en el último periodo interglaciar cuando los hayedos cobran una mayor importancia, desplazando a otras especies arbóreas.

La distribución actual del haya en Europa está comprendida entre los 60º N en Noruega y los 37º N en Sicilia y desde los 8º O en la Cordillera Cantábrica hasta los 53º E en el Caspio.

La Tierra se encuentra actualmente en un período interglaciar dentro de la glaciación cuaternaria, con el último período glacial del Cuaternario terminado hace aproximadamente 12500 años con el inicio de la época conocida como Holoceno.

De los porcentajes de polen de Fagus sylvatica en yacimientos cuaternarios se deduce su progresiva expansión hacia el oeste desde un núcleo original en los Cárpatos, hasta alcanzar la Península Ibérica hace unos pocos miles de años.

     Fagus sylvatica subsp. sylvatica.
     Fagus sylvatica subsp. orientalis (F. orientalis).
 Introducida y naturalizada (sinantrópica).
Quizá uno de los artículos que sienta de forma más clara las bases metodológicas para el estudio de los refugios glaciales es el de Bennett et al. (1991). Estos investigadores sostienen que la región occidental de los Balcanes, y en menor medida, los Alpes y las montañas italianas, fueron los refugios arbóreos más importantes del continente europeo durante la última glaciación.


En estos momentos, no nos podemos oponer a este postulado, habida cuenta de la escasez de datos en la Península Ibérica si se compara, por ejemplo, con los Balcanes (Willis 1994) o Italia (Magri y Parra 1997), pero todo parece indicar que la originalidad de ésta quizá estribe más en la configuración florística de las poblaciones arbóreas que en una posible escasez de las mismas.

Haya. En marrón, introducciones.
En Noruega (Años 500-1000 )
y sur de Inglaterra
Fuente: Range map of Fagus sylvatica
En cualquier caso, el hecho de que, comparativa y cuantitativamente, la Península Ibérica haya sido más bien un refugio del componente esclerófilo que del bosque caducifolio, parece bastante plausible y quizá esté ligada con la dinámica de especies como el haya (Fagus sylvatica), que no suele aparecer en los diagramas del norte peninsular antes de 3000 BP* (Peñalba 1994; SánchezGoñi y Hannon 1999), bastante después de su expansión tardiglacial en los Balcanes (Willis 1994) y en el sur de Italia (Magri 1998).

En el sur de España, Fagus está ausente del registro pleistoceno superior y holoceno, mientras su entrada en los Pirineos se registra alrededor de 4000 BP (Jalut 1988).



El haya en España

Hace 9000 años sólo había bosques importantes de hayas en la cadena montañosa de los Cárpatos y tal vez en Alemania, si bien quedaban reductos en zonas más protegidas, por ejemplo en Cantabria y Pirineos y en las penínsulas italiana y griega.

La expansión ibérica de los hayedos tiene lugar hace unos 4500 años en los Pirineos y alrededor de 3800 años en la Cordillera Cantábrica.

El haya en España
Fuente: Formaciones vegetales en España
El análisis genético podría diferenciar caracteres entre los hayedos que provienen de los Cárpatos y los que se expandieron a partir de los reductos que quedaban, aunque puede ser dificultosa la diferenciación taxonómica por las hibridaciones que se han podido producir a los largo de los últimos milenios. 

Hablando de límites de distribución del haya, existe el curioso el caso del Parque Nacional da Peneda Geres, en las montañas del norte de Portugal, limitando con la provincia de Orense.

Allí el haya no es autóctona, porque no tuvo tiempo de expandirse después de las glaciaciones, pero ha sido suficiente una pequeña plantación hace unas décadas para se haya extendido con notable éxito, llegando incluso a dominar a las especies autóctonas y comportándose como invasora.

Puede decirse que ahora mismo son las hayas más occidentales de Europa con cierta capacidad de expansión.


Diferencias genéticas entre poblaciones según su procedencia
El haya en España. Diferencias genéticas y regiones de procedencia.

Distribución de Fagus sylvatica y Regiones de Procedencia de sus materiales de reproducción. 

1.- Galicia y Sierra Ancares. 2.- Cordillera Cantábrica Occidental. 3.- Cordillera Cantábrica Meridional. 4.- Litoral Ástur-Cantábrico. 5.- Cordillera Cantábrica Oriental. 6.- Cuenca del Alto Ebro. 7.- Litoral Vasco-Navarro. 8.- Aralar, Urbasa-Entzia. 9.- Pirineo Occidental. 10.- Sierras Exteriores de Navarra. 11.- Valle de Arán. 12.- Pirineo Central. 13.- Pirineo Oriental. 14.- Cordillera Litoral Catalana. 15.- Puertos de Beceite. 16.- Moncayo. 17.- Sistema Ibérico. 18.- Sierra de Ayllón. (Alía et al., 2009).

Fuentes:





Extensión de las hayas en España

Según consta en el último Inventario Forestal Nacional (IFN), la superficie de bosque de hayas supone sólo un 2,12 % de la superficie forestal española, con un total de 387.776 ha.

El 32% de esta superficie se localiza en Navarra con 124.195 ha, en Asturias el 17,61 % con 68.290 ha, Castilla y León 13,97 % (54.178 ha), Vascongadas 12,80 % (49.641 ha) y Cantabria 8,19 % (31.759 ha), etc.


Hayedo de Retaule
Fuente: Objetivo Valencia
Principales hayedos en España

Aquí se citan algunos de los hayedos más importantes de España, por su extensión, singularidad o valor ecológico.

1. El mayor hayedo de España y segundo de Europa en extensión se encuentra en la Selva de Irati (Navarra), con unas 17.000 ha.

2. Parque Natural de Urbasa y Andía (Navarra).

3. Valle de Belagua (Navarra).

4. Parque Natural del Señorío de Bértiz (Navarra).

4. Parque Natural Saja-Besaya (Cantabria), con una superficie de 24.500 ha. de robles y hayas.

5. Hayedos del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido (Huesca).

6. Hayedos Parque Nacional de los Picos de Europa.


El Hayedo de Jordá
Fuente: Wikipedia
7. Hayedo de Jordá (Gerona), 480 ha

8. Hayedo de Otzarreta (Vizcaya)

9. Hayedo de Pintinidoira (Lugo)

10. Hayedo de Ciñera de Gordón (León)

11. Hayedo de Santa Cruz del Valle Urbión (Burgos)

12. Hayedo El Rajao (La Rioja)


13. Hayedo de Montejo de la Sierra (Sierra del Rincón, Madrid), 250 ha.

14. Hayedo de Tejera Negra (Sierra de Ayllón, Guadalajara), 400 ha.

15. Hayedo de la Pedrosa (en Riaza, Segovia), 80 ha.

16. Hayedo del Retaule (Tarragona). El más meridional de España.


Hayedo de Montejo de la Sierra
Fuente;www.actualidadviajes.com
Los hayedos del Sistema Central

Si alguien quiere ver un pequeño hayedo en todo su esplendor, con un uso adecuado de su madera en el pasado, debe visitar el Hayedo de Montejo en Madrid y comparar el vigor y grosor de sus troncos y la frondosidad de sus ramas con las escuálidas, jóvenes y valerosas hayas supervivientes de Tejera Negra, Guadalajara.

El hayedo de la Pedrosa (Segovia) es otra de las joyas del Sistema Central, tiene 80 ha, pero es de una gran belleza y tiene ejemplares de gran porte.

Y la solitaria haya de Herguijuela de la Sierra (Salamanca) puede estar hablándonos de su máximo límite occidental en el Sistema Central.




Municipio de Gascones
Nuevas citas de haya (Fagus sylvatica) en el valle del río Lozoya

Se aportan nuevas citas de haya (Fagus sylvatica) y de flora vascular escasa en el término municipal de Gascones, en el valle del río Lozoya, en la sierra de Guadarrama.

El haya (Fagus sylvatica) es una especie muy escasa de gran valor fitogeográfico en la sierra de Guadarrama, por constituir uno de sus reductos ibéricos meridionales junto a los hayedos tarraconenses de Beceite y el haya aislada de Herguijuela de la Sierra (Salamanca).

El clima submediterráneo, el predominio de ombroclimas subhúmedos y, especialmente, la sequedad estival limitan la expansión natural de la especie, que sin embargo desapareció de sus diferentes reductos en la Sierra de Guadarrama a causa de la explotación humana, como apuntaba el ingeniero de minas y geólogo Casiano del Prado en el siglo XIX.

En 1864, don Casiano del Prado detectó hayas todavía más al sur que Montejo de la Sierra, en Cercedilla y El Paular, pero fueron taladas.

Valle del Río Lozoya
Fuente: www.lozoya.eu
La existencia de umbrías locales, pequeños cañones en la cabecera de algunos arroyos, áreas con predominio de ombroclima húmedo y el incremento paulatino de las precipitaciones estivales hacia el este crean condiciones locales idóneas para el establecimiento de la especie.

En el caso de ejemplares plantados por diferentes puntos de la sierra se anota un buen estado vegetativo aún en laderas aparentemente subóptimas, como las del Monte Abantos en el Escorial.

En el siglo XIX aún persistían poblaciones en el valle de la Fuenfría, valle del Lozoya y Navafría a tenor de los testimonios de geólogos, botánicos e ingenieros de montes.

Estudios polínicos recientes también la detectan en un rango temporal situado hace 2000 años, al menos en el valle del Lozoya y las inmediaciones de los puertos de Canencia y Morcuera (Abel-Schaad, et al., 2014), aunque sus poblaciones nunca debieron ser muy destacadas.

Entrado el siglo XXI, la especie se encuentra casi extinta en estas sierras, con localizaciones en el alto Cega en el pinar de Navafría y el valle del Lozoya con un ejemplar citado en el término municipal de Gascones por Simón Cortés, a la que ahora añadimos dos nuevos ejemplares claramente naturales hallados en el año 2015.

El carácter natural de estos nuevos ejemplares queda además corroborado por su rico cortejo florístico, con especies tan escasas como la propia haya en estas montañas. Es el caso de Actaea spicata o Quercus x andegavensis, presentes en su entorno y escasísimas tanto en la sierra de Guadarrama como en la Comunidad de Madrid.




El Hayedo de Tejera Negra

Hayedo de Tejera Negra
SERIE SUPRAMEDITERRÁNEA AYLLONENSE SILICÍCOLA DEL HAYA (GALIO ROTUNDIFOLII-FAGETO S.)

Refugiado en la Sierra de Ayllón, a 10 km. de Cantalojas, existe un hayedo de mediana extensión dentro del Parque Natural Sierra Norte. Son 400 ha de singularidad botánica, el Hayedo de Tejera Negra.

Se ubica en el piso supramediterráneo, requiriendo un ombroclima húmedo que encuentra idealmente entre los 1.300 y 1.500 m. Por encima de los 1.800 m. el haya es desplazada por la serie del enebro rastrero.

La mayoría de este hayedo ha estado sometido históricamente a tratamiento de monte bajo, incluyendo la fabricación de carbón, por lo que está constituido por rebrotes de cepa de unos 10-15 m. de talla y unos 40 años de edad (datos de 1991). En la actualidad se tiende a su transformación en monte alto (2016).

El haya forma una cubierta densa que impide a la luz solar llegar al suelo, lo que unido a la competencia de su sistema radical imposibilita la instalación de otras especies.


Bajo el haya sólo se han anotado la presencia de: Galium rotundifolium, Galium odoratum, Conopodium bourgaei, Arenaria montana, Deschampsia flexuosa, Leucanthemopsis pallida, Doronicum plantagineum y Epilobium montanum. En los barrancos más abruptos hay entre las hayas: Fraxinus excelsior, Taxus baccata, Betula alba, Ilex aquifolium y Sorbus aria.

Otras especies notables de este hayedo, citadas por Hernández-Bermejo y Sáins-Ollero (1978) son; Rubus idaeus, Viola montcaunica, Sanicula europea, Fritillaria messanensis y Scrophularia alpestris.

La primera etapa de sustitución del hayedo es un piornal, parecido al que se instala en los rebollares colindantes, que pertenece a la asociación Cytiso-Ericetum arboreae y que lleva Cytisus scoparius subsp. scoparius, Genista florida, Genista cinerea subsp. cinerascens, Adenocarpus hispanicus y Erica arborea.

A continuación se instala un brezal con: Erica arborea, Erica australis subsp. aragonensis, alguna mata de Cistus laurifolius y todo ello sobre un tapiz de gayuba (Arctostaphylos uva-ursi). Por último, la formación de Cistus laurifolius.

Extractado de: Los Montes de Castilla-La Mancha. Colección Estudios. Universidad de Castilla-La Mancha. 1991



Mapa del Hayedo de Tejera Negra

Consideraciones finales

El haya es un árbol que en España produce veneración, sobre todo en Castilla por su escasez y significado. Representa al bosque climáticamente y geográficamente centroeuropeo, con toda la idiosincrasia asociada a él.

El bosque en general ha retrocedido en Castilla debido a su sobreexplotación para construcción y combustible, pero también debido a la roturación de las tierras para cultivos y pastizales. Su clima extremado ha hecho muy difícil su repoblación espontánea y sólo quedan islas de vegetación autóctona en los bosques galería y las gargantas montañosas que no han sido inundadas por los embalses.

El haya es un caso singular dentro de ese bosque, porque es un colonizador reciente y porque mayoritariamente procede del Este europeo, como las migraciones célticas y germánicas, que encontraron bosques similares en las montañas españolas a los de sus tierras anteriores.

La querencia por el haya de los castellanos aficionados botánicamente, lleva aparejado un componente cultural que quiere huir de la categoría "mediterráneo" para definir su medio ambiente, que si bien está suficientemente representado en la vegetación de la Meseta, en las montañas no es realmente así.

Tal vez la explicación esté en que gran parte de la población castellana procede del montañoso norte de España, donde el haya sí es muy común y está muy ligada al hombre desde hace como mínimo 3.000 años, lo que es decir durante todo su período histórico.

Todo este preámbulo viene a colación del interés vivo de ciertas asociaciones de repoblar por su cuenta con hayas los montes donde ellos creen que estuvieron y se extinguieron, como una manera de regresar al pasado antes de las grandes repoblaciones forestales que tanto bien y tanto mal causaron.

Sin embargo, deben saber que están causando un  daño medioambiental muy considerable, primero porque el haya puede llegar a convertirse en invasora (ejemplo en el Parque de Peneda-Geres) y porque desvirtúa tanto la expansión natural de la especie como la posibilidad de estudiar su distribución autóctona, con sus dinámicas biológicas y antropológicas asociadas.

Ruego encarecidamente a esas asociaciones bienintencionadas que no trasladen semillas de haya de unos a otros lugares porque las estirpes genéticas son distintas, y que no planten por su cuenta aunque amen al haya como nosotros la amamos, porque nada hay más maravilloso que contemplar un bosque primario o espontáneo y nada más perverso que las plantaciones, ya provengan de instituciones, empresas o particulares.

Detectar hayas relictas es una afición más sana, sabia y apasionante que diseminar plantones y semillas por el campo, por muy interesados que estemos en ver hayedos donde o no los hubo nunca o desaparecieron por circunstancias climáticas o sociales. Dejemos a los expertos la investigación y la repoblación.


Enlaces

martes, 22 de noviembre de 2016

Recorrido por la senda del Robledal, Tejera Negra


Cuerda de las Berceras desde La Torrecilla,
Hayedo de Tejera Negra
Sierras españolas: subsistencia, repoblación y ecología

España es pródiga en valiosos enclaves naturales de montaña, preservados por los usos agrícolas y selvícolas tradicionales, pero también agredidos por ellos.

Durante décadas del siglo XX, esos usos tradicionales fueron enfrentados a la fuerza con los ingenieros agrónomos y de caminos, ganándoles éstos la partida.

Aterrazamientos y plantaciones masivas de pinos y eucaliptos, construcción de presas, canales de riego y carreteras, y en definitiva: “el progreso” cambiaron la fisonomía y la conservación de un país mayoritariamente rural y muy tradicional para mejorar sus condiciones higiénicas, sanitarias y económicas, pero en detrimento del medio natural.

Río Lillas junto al
Puente de Pizarra
Si bien la repoblación forestal consiguió frenar la erosión de siglos de nuestros montes, depredados por economías de subsistencia, y proporcionó un dosel para la colonización de otras especies vegetales, también alteró el paisaje y la biocenosis existentes.

Los pantanos destruyeron cursos fluviales y se repoblaron los montes con especies alóctonas, en un nefasto ejemplo de cultivo forestal del medio. 

Después de esa vorágine, el bosque plantado creció, los embalses se integraron en el paisaje y casi todos nos acostumbramos a sus feos bordes fluctuantes. Aunque en muchos sitios los árboles crecieron raquíticos por no ser más que pedregales y en otros ardieron como teas debido a sus resinas y a lo uniforme de la composición de las plantaciones.

Los pocos enclaves botánicos y faunísticos sobrevivientes prosperaban por el olvido administrativo y lo escarpado del terreno, a salvo del hacha, del arado y del fuego, y así hasta que las autonomías metieron la zarpa para “intervenir”, en un ejemplo claro de que –en lo natural- casi siempre es mejor dejarlo estar.


Hayas jóvenes en Tejera Negra
El Hayedo de Tejera Negra 

Un ejemplo controvertido es el Hayedo de Tejera Negra, un enclave de hayas excepcional por su latitud y longitud, y por ser vestigio de un bosque casi desaparecido en la Iberia más abajo del Cantábrico y los Pirineos.

Talado a mata rasa en numerosas ocasiones -las últimas acontecieron en 1860 y 1960- ha recuperado parte de su antiguo esplendor debido a la protección de la que goza desde 1974, sin embargo sus recientes talas, la acumulación de sus restos y las intervenciones dentro de su perímetro nos llevan a ponerlo como un mal ejemplo de la gestión de una zona que debe ser protegida de manera exhaustiva y con las intervenciones justas, eligiendo a los más capacitados para que sea un ejemplo de gestión por su singularidad en todo el Sistema Central. 

Hoy en día el nombre “tejera” le viene grande, pues apenas no existen otras masas de árboles que no sean las de melojos, pinos silvestres y hayas y, por lo que parece, en Tejera Negra sólo hay un tejo que sea visible desde la parte pública de las sendas.

Ya estuve en la zona en octubre de 2010 y es un buen momento para valorar lo desafortunado de su gestión.


Puente de Pizarra, al comienzo de la ruta
La Senda del Robledal, el recorrido
13/11/16

El Hayedo de Tejera Negra pertenece al Parque Natural Sierra Norte de Guadalajara, declarado en 2011.

La senda elegida para recorrerlo fue El Robledal (17 km.), cruzando el río Lillas por el puente de lanchas de pizarra, todo un principio de acierto, pues es sencillo y bellísimo.

Los melojos, jaguarzos, manchas de brezo, pinos silvestres y viejos enebros rastreros es lo que nos encontraremos a nuestro paso al principio del recorrido. 

Todos árboles y arbustos de pequeño porte, dando la sensación de que no hace más de 60 años el terreno no era sino un pelado erial expuesto a la erosión y al clima inmisericorde de estas montañas agrestes de pizarras y cuarcitas.

El aspecto es el de un bosque abierto y aclarado, con escaso dosel arbóreo. Hay profusión de pino silvestre, especie autóctona en la zona, pero de repoblación en su gran mayoría, no habiendo encontrado ejemplares de más de 5 ó 6 décadas.

Roble de Las Güensas
El primer gran ejemplar de árbol que encontramos es un melojo de unos 300 años, el roble de Las Güensas (Las Huensas), testigo mudo y solitario de un robledal que conoció mejores tiempos. Su tronco corto y rechoncho tal vez lo salvó de la tala por no poder proporcionar unas vigas de buen tamaño para la construcción.

Según avanzamos, los pinos silvestres se elevan para proporcionar sombra y es entonces cuando empezamos a ver hayas salpicando el bosque de coníferas. 

Hay una de porte considerable a la izquierda del camino, tal vez de unos 150 años. El resto no parece tener más de 60 años, y hay algunos pies jóvenes ramoneados por los herbívoros.

Hay zonas de acceso restringido, pero las alambradas están caídas en varias partes. Muchos troncos están aserrados por la base sin ningún tipo de protección visible contra la pudrición o los parásitos, en una escena dantesca y nefasta de mala gestión selvícola y paisajística, con los troncos muertos amontonados.

Puente sobre el arroyo Carretas
Numerosos árboles muertos se apilan en barreras en la ladera, y maderos procesados se amontonan junto a unos puentes prefabricados que tienen peor aspecto que una imitación mala de Ikea, con planchas de refuerzo metálicas que indican a las claras las deficiencias escandalosas de su diseño.

La corta senda del hayedo visitable (Senda de Carretas) es un remedo de la Gran Vía madrileña un domingo por la tarde, tal es la proliferación de público de todas las edades y procedencias.

Alguna gente recoge hojas y ramas secas para decorar su casa, algo que deberían saber que está prohibido, aunque no he visto ningún cartel que lo advierta. Y otra tira sus desperdicios orgánicos con total impunidad detrás de las jaras, para que no se vea.

Senda de Carretas, viniendo de
la Senda del Robledal
Los serbales cuajados de bayas excesivamente maduras, los pocos espinos albares con semillas en óptimo estado de consumo y los muchos escaramujos ya pasados son las únicas notas de color de este parque natural, si exceptuamos el amarillo de las hayas que rompe la monotonía de sus copas verdes y troncos grises habituales.

Hay frutos suficientes para las aves, pero que apenas las consumen, porque no están. También encontramos excrementos de zorro con muestras de digestión de frutos de serbal por todo el camino.


El mobiliario del parque

Muchos parques naturales españoles, alemanes y finlandeses, que son los que más conozco, son seguidistas del mobiliario y señalizaciones puestos de moda por los parques estadounidenses creados a principios del siglo xx, imitando burda o acertadamente porches de madera, postes de señalización, puentes y paneles informativos, al modo de pequeños yellowstones, laminando la rica arquitectura popular que debe hacer distintivo a cada parque.

Y en España es especialmente sangrante por el acervo cultural existente.

Urge cesar a los gestores y promotores del desaguisado en el Parque Natural Hayedo de Tejera Negra –tan escasos de cultura y buen gusto- y sustituirlos por técnicos con suficiente conocimiento arquitectónico local, para que no los veamos tan risibles como al paisano de Guadalajara al que se le encasqueta un sombrero tejano en vez de una boina y se le hace pasar por autóctono, en un ejercicio grotesco propio de actuaciones dirigidas por centros de poder que desconocen y desprecian la idiosincrasia de cada lugar.


Aparcamiento masivo junto al Río Lillas.
Vista desde Junta de los Cerros
El aparcamiento y los visitantes

La masificación del aparcamiento es más de lo mismo, pues debe retraerse hasta el mismo centro de interpretación de Cantalojas, anulando el más próximo al hayedo. Debe permitir el acceso en coche sólo a los discapacitados, mayores de 60 años, embarazadas y menores de 12 años. El resto, que se ponga un poquito en forma y recorra los 7 kms. hasta el hayedo desde Cantalojas, les será muy beneficioso.


Actuaciones y recomendaciones

Debe prohibirse completamente el uso maderero del hayedo y permitir su crecimiento natural; deben recogerse los troncos cercenados; retirar los restos de construcciones de puentes, sustituir éstos por pasarelas de piedra; plantar especies vegetales de estirpes autóctonas y locales acompañantes del hayedo e ir sustituyendo las alóctonas como el pino negral con la mayor de las precauciones para evitar solaneras y erosiones innecesarias.

Maderos procesados tirados en el bosque
También es necesario que la guardería del parque esté presente en el recorrido para controlar su uso. Recordar a los que tiran desperdicios y recolectan vegetales que están en una zona protegida, y que guardarse la porquería que generan en una bolsa no les va a suponer gran quebranto de peso.

Apenas vi un tejo de unos 400 años y escasos saúcos en las escorrentías, no estaría de más hacerles compañía, como la que tienen espléndidos serbales, tapizantes gayubas, jaras, genistas y brezos. ¿Qué tal unos acebos y abedules visibles como los que también existen muy dispersos en el interior del parque?

Y algunos álamos temblones más, alisos, fresnos y sauces en sus riberas de arroyos.


La gestión forestal de la Junta de Castilla-La Mancha

Resulta indignante, vergonzoso e inexplicable que en un parque natural que tiene el hayedo más extenso del Sistema Central (400 ha) y uno de los más meridionales de Europa, con verdaderas reliquias botánicas llamadas hayas, esté siendo talado para "favorecer la expansión del bosque autóctono", a la vez que se dejan tirados los troncos muertos y los restos de construcciones burdamente "rústicas" junto a un arroyo. No necesitamos construcciones a quienes nos basta con la contemplación de la Naturaleza en su estado más puro.


Haya talada en el
Hayedo de Tejera Negra


La Junta de Castilla-Mancha
tala hayas relictas


La estética del parque
acumulando maderos




Taina Grande
Las construcciones en Tejera Negra

Ver una nueva, derruída y abandonada gran construcción de pizarra negra con estructura de madera y teja árabe en este parque es ver una puta mierda.

La Taina* Grande de Tejera Negra expresa bien a las claras la falta de criterio antropológico, estético y de capacidad de gestión de quien construye con dinero público cada cuatro años y luego se “olvida” de su mantenimiento.

La Taina Grande debe restaurarse con maderos de roble o pino, presentes en la zona, y techarse con cubierta vegetal, con bálagos o pajas de centeno o trigo. Y no me vale eso de que con teja árabe se han techado “históricamente” las tainas de la zona, porque también lo han sido con uralita y no quiero ni imaginarme una justificación de semejante aberración a no ser que sea para una película vintage de los años 70.

Techar con barro cocido en una zona donde no lo hay desvirtúa el paisaje y agrede al ojo.

Las lechadas de cemento que allanan la ribera del río Lillas en sus proximidades, junto a un precioso afloramiento rocoso de pizarra, son una actuación de alta restauración del gobierno de Castilla-La Mancha equiparable a sellar un retablo barroco con un pegote de mocos.

Debe actuarse de inmediato para poner en búsqueda y captura a sus promotores y ejecutores.


Escaramujos cerca del centro de interpretación
Especies vegetales

La razón de ser de este parque son sus especies vegetales, y en especial el haya, que aquí es relicta, en uno de los enclaves más occidentales y sureños de su distribución europea y española.

Son muchas las especies vegetales de este parque natural que hemos visto en los casi 22 km. de nuestro recorrido a pie, sin embargo no podemos decir que sea un enclave botánico majestuoso.

Y tampoco hemos podido realizar un examen pormenorizado de las especies que no sea la del reconocimiento sobre la marcha de las especies leñosas.

Por orden de avistamiento, las especies que hemos reconocido son:

Pino silvestre (Pinus sylvestris), enebro rastrero (Juniperus communis nana), jaguarzo (Cistus laurifolius), jara pringosa (Cistus ladanifer), piorno (Cytisus sp.) melojo (Quercus pyrenaica), haya (Fagus sylvatica), Gayuba (Arctostaphylos uva-ursi), tejo (Taxus baccata) , brezo rubio (Erica australis aragonensis), álamo temblón (Populus tremula), saúco (Sambucus nigra), frambuesa (Rubus idaeus), zarzamora (Rubus ulmifolius), serbal silvestre (Sorbus aucuparia), mostajo (Sorbus aria), escaramujo (Rosa canina), majuelo (Crataegus monogyna) y enebro (Juniperus communis hemisphaerica).

Según información del parque, también existen brezo blanco (Erica arborea), brecina (Calluna vulgaris), pino negral (Pinus pinaster), aulagas (Genista sp.) y otras especies escasamente representadas, como abedules, fresnos y helechos.


Álamo temblón

El haya más vieja de la
Senda El Robledal


Tejo centenario


Cuatro árboles singulares de Tejera Negra:  un cerezo, un tejo, un roble y un haya.



Origen y futuro botánico del hayedo de Tejera Negra

Visto el hayedo sin ojo experto, diríase que es una plantación reciente, pero la abundancia de rebrotes en sus troncos talados, el vigor de esos mismos rebrotes en unos suelos querenciosos para el haya y el acompañamiento de especies vegetales típicas, nos hablan de una existencia del haya en estos pagos de algunos miles de años, tal vez acantonada por las sequías ibéricas después de su expansión desde el norte de Iberia y tal vez cruzada naturalmente con ejemplares de estirpes europeas llegados a estas montañas huyendo de la última gran glaciación.

Si se mantiene al menos la gestión actual, dentro de 100 años veremos un bosque de gruesas hayas como las de los mejores bosques norteños españoles.


La ruta por la Senda del Robledal y Senda de Carretas (22 km)

En el parque existen dos rutas circulares para realizar a pie, señalizadas con paneles interpretativos y balizas: la Senda de Carretas (6 Km.) y la Senda del Robledal (17 Km. con posibilidad de enlazarla y continuar por la de Carretas). Esta última fue nuestra opción elegida, pasando por La Carbonera y totalizando 22 km.

Existe una ruta circular señalizada para bicicletas que llega al río Zarzas (21 Km).



Mapa interactivo del Hayedo de Tejera Negra. Pulsar primero en el mapa y luego en los recuadros*

*El recuadro "Puente" muestra una panorámica del inicio de la ruta,
con el Puente de Pizarra y las Tainas del Río, después de salvar el puente que no aparece en la fotografía



Glosario

Una taina, en Guadalajara y Soria, es un cobertizo para el ganado. Preferentemente para el lanar, para protegerlo de los rigores climáticos y de los depredadores.

Enlaces

Historia del haya en España y Europa

Juniperus communis subsp. hemisphaerica

Turismo en Castilla-La Mancha, el Hayedo de Tejera Negra 

Excursión al Hayedo de Tejera Negra

Visitar el Hayedo de Tejera Negra

Turismo en Guadalajara: el Hayedo de Tejera Negra

El Parque Natural Hayedo de Tejera Negra

Erica australis aragonensis en el Hayedo de Tejera Negra

El Hayedo de La Predosa

Ruta a Fuente Mundo, el Molino y el Haya de la Herguijuela

Hayedos en otoño

Los 20 mejores hayedos de España

Hayedos acidófilos atlánticos con sotobosque de Ilex y a veces de Taxus (Quercion robori-petraeae o Ilici-Fagenion)

Los brezos españoles


Nuevas citas de haya y de especies características de su cortejo florístico en el Valle del Río Lozoya, Sierra de Guadarrama

Climatic and human effects on the post-glacial dynamics of Fagus sylvatica L. in NW Iberia