jueves, 6 de octubre de 2016

La Vereda y la Sierra de Ayllón

Pico Ocejón, en la Sierra de Ayllón
desde las proximidades de La Vereda
Localización geofísica
y política de La Vereda

La Sierra de Ayllón es una de las regiones montañosas con el índice demográfico más bajo de la Unión Europea.

La localidad de La Vereda se encuentra en las estribaciones de esta sierra, Comarca de la Serranía, subcomarca de Tierra de Colmenar-Montesclaros, una zona aún más despoblada por la expropiación de tierras a la que fue sometida para construir un pantano y repoblar forestalmente.

Barranco de pizarra y pinos
Hablamos de una extensión pizarrosa y agreste modelada por el río Jarama, sus afluentes y el pantano construido en los años 50, en la que encontramos vegetación de ribera, manchas de robles y encinas, grandes extensiones de repoblación (Pinus uncinata, P. sylvestris, P. pinaster, P. nigra subsp. austriaca, P. pinea) y matorral mediterráneo en las solanas más expuestas. 

De todos estos pinares, sólo se consideran autóctonos los pinares de pino albar (P. sylvestris) de la Sierra de Alto Rey.


La Vereda, plaza
La aldea de la Vereda, el despoblamiento

La Vereda es una aldea semiabandonada de los Pueblos Negros situada a 1080 m. de altitud y rodeada de bosques de pinos. En el censo de 2009 contaba con 4 habitantes y ahora está en proceso de reconstrucción y repoblación. 

Actualmente pertenece al municipio de Campillo de Ranas. E históricamente formaba parte del Concejo de El Vado, que estaba constituido por las aldeas de La Vereda, Matallana y la propia localidad de El Vado. Éste sería evacuado en 1954 para ejecutar el llenado del embalse de su mismo nombre y desaparece como entidad.

Iglesia-ermita de La Vereda dedicada a
Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción
Con la desaparición prevista de El Vado, el ayuntamiento del Concejo pasa en 1950 a La Vereda, y la Parroquia pasa a la ermita de San Juan en Matallana. Con este motivo los vecinos construyen en La Vereda la nueva Casa de la Villa y edificios públicos, como la Casa del Secretario, Escuelas, Fragua y Molino.

En 1972 el municipio de La Vereda pasó a depender del Ayuntamiento de Campillo de Ranas, al ejecutarse la expropiación forzosa de la mayor parte de su territorio por parte del Instituto para la Conservación de la Naturaleza (ICONA), siendo desde 1983 propiedad del gobierno regional de Castilla-La Mancha.

El objetivo no era otro que poder repoblar con coníferas las partes altas de la sierra para evitar la erosión y la colmatación del vaso del embalse por los productos de la escorrentía.


Trillado tradicional del cereal en La Vereda
Fuente: Internet
Historia humana de La Vereda

La zona fue habitada desde los tiempos paleolíticos, existiendo yacimientos en diversas cuevas de Matallana y La Vereda.

Con la llegada violenta de los musulmanes en el siglo VIII, queda prácticamente despoblada por la huida hacia el norte, iniciándose una repoblación con colonos bereberes de ocupaciones pastoriles, que se asienta en estas tierras improductivas para la agricultura junto con la escasa población hispano visigoda restante.

En el siglo XI, Alfonso VI la reconquista para Castilla, iniciándose el periodo repoblador cristiano formado fundamentalmente por leoneses, castellanos, gallegos y asturianos.

Hacia 1759 aumenta rápidamente la población y se amplía y mejora la antigua ermita de La Vereda, de la cual hay constancia desde 1544 -dedicada antaño a San Bartolomé- y se bendice para poder celebrar los Sacramentos.

El Río Jarama embalsado
Durante la Guerra Civil de 1936, en El Vado, La Vereda y Matallana, se inicia un periodo de destrucción de los edificios eclesiásticos por las fuerzas republicanas, afectando gravemente a la organización tradicional de sus habitantes.

Después de la guerra, se proyecta el embalse de El Vado para abastecer de agua a Madrid, lo que supone el golpe definitivo para la desaparición de los núcleos poblados.

El anegamiento por las aguas embalsadas del río Jarama provocó el corte de la carretera que comunicaba a través de la Cañada Real los núcleos de La Vereda y Matallana con el exterior.

En 1950 se inicia también por parte de ICONA la repoblación forestal de la finca Montesclaros. Así, sin accesos asfaltados y dedicados casi en exclusiva a la ganadería de subsistencia, interferida por la repoblación con pinos, la emigración aumenta en la década de los años 60.

Finalmente, en 1972, se produce la expropiación forzosa de todo el término municipal de La Vereda, Matallana y El Vado, ante la declaración de utilidad pública por los trabajos de repoblación forestal que se realizan.


La rehabilitación de La Vereda es continua

La recuperación de los pueblos negros de la comarca


Corre el año 1976, con cambio de régimen político, cuando un grupo de arquitectos de Guadalajara y Madrid, evitan que ICONA derribe todos los edificios de La Vereda y Matallana para proseguir con la reforestación; de este modo se logra preservar la integridad de estos pueblos.

Es entonces cuando comienza un movimiento social interesado en recuperar las viviendas de sus padres, y se inicia la reconstrucción de las casas deterioradas por el abandono. Muros, tejados, calles e interiores van recobrando el aspecto que tenían cuando la ocupación humana del pueblo lo mantenía vivo.


Restauración de muros
Una vez que finalizan las obras de la primera fase de restauración de la iglesia, que promueve el Obispado de Sigüenza-Guadalajara y patrocina la Diputación de Guadalajara y la Asociación Cultural Hijos de La Vereda, la Iglesia-Ermita de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción se reabre al culto el 24 de junio de 2007. Actualmente es el único edificio social representativo de La Vereda.




Ventana en La Vereda
La arquitectura de La Vereda

La primera impresión que se tiene al conocer un pueblo negro es sobrecogimiento. El mimetismo con el entorno es tal, que podemos decir que parecen cuevas aéreas. Su integración con el medio es absoluta.

Sus tejados y perfiles bajos son producto del material con el que se construyen: lajas de quebradiza pizarra oscura, que no permite estructuras sólidas para construir más de dos pisos con seguridad.

Las vigas, dinteles y jambas son fundamentalmente de madera de roble y encina y no existen los arcos ni las bóvedas estructurales. Tampoco es nada fácil excavar sótanos en un suelo tan duro como el clima que soportan.

En el exterior de las viviendas se pueden encontrar pequeños corrales, normalmente enlosados. En las casas sólo destacan las grandes chimeneas y los hornos semicirculares, con los dinteles de las puertas y ventanas realizados con un madero horizontal.
Chimenea en La Vereda

Los accesos de las viviendas tienen pequeños tejadillos. Dichos tejadillos se solían encalar, al igual que el exterior de las puertas y ventanas y todo el interior de la vivienda, con el doble objeto de evitar los insectos y por su propio enlucido.

Una de las características de la arquitectura de La Vereda es la utilización de cantos rodados entre la mampostería de pizarra, que son utilizados para remarcar las plantas de la vivienda mediante alineaciones, para reflejar iniciales de los autores o recreando cruces protectoras del hogar.

Es paradójico pensar que si no se hubiera construido el embalse y no hubieran quedado aislados estos pueblos, la carretera habría llevado hasta ellos el deleznable cemento y la teja de barro, las antenas de televisión y también el agua corriente y la electricidad ...


Muchos pueblos españoles del interior sólo conocieron todas esas comodidades a partir de los años 60 del siglo XX, sin haber pasado por estados intermedios. El destino que le tenían reservado los agentes del gobierno a La Vereda pasaba por su destrucción, no por invertir una sola peseta en ellos.

Sólo el tesón, el sentido estético y el amor a los antepasados ha rescatado desde el túnel del tiempo ese maravilloso deleite para los sentidos y esta manera de vivir ancestral de levantarse con el sol y acostarse cuando se pone, plegándose a los ciclos biológicos y al tiempo, en sintonía con la Naturaleza extremada de estas inhóspitas sierras

Barrio alto, despoblado

Barrio junto a la plaza


El Arroyo de Vallosera y el Barranco de Roblemarina


Buitre leonado despegando de
un cantil fluvial del Río Jarama
El nombre del arroyo de Vallosera o Ballosera, se encuentra ya en los Libros de Cuentas del Concejo de El Vado del siglo XVI, donde se indicaba el arriendo de la pesca de dicho arroyo, así como el mantenimiento que requería el puente de La Vereda que cruza el arroyo Vallosera en el camino entre La Vereda y Valdesotos.

Se traduce su nombre como "valle de los osos", seguramente por la presencia de los mismos en aquella época y también presentes antiguamente en los cercanos montes de Madrid.

En todo su cauce discurre encajonado entre formaciones pizarrosas muy abruptas, tales como el recorvo de las Pilas de las Covachas o la Pozalloso, en el término de La Vereda, y la Peña Bandoria, ya junto al cerro donde se sitúa la iglesia de Santa María del Vado y donde desemboca, en el embalse de El Vado.
Meandro del Río Jarama

El Pilón es una gran poza en el Barranco de Roblemarina, con poyetes tallados en el lateral y agua templada en invierno, que servía a las mujeres de lavadero. Hoy está cubierta por la maleza y el cieno.

Tal vez el nombre del barranco tenga que ver con las talas de grandes robles destinados a la construcción de los buques de guerra, en los tiempos en los que los concejos colaboraban forzosamente con el sostenimiento de la Armada Real, si bien se preferían los robledales litorales para estos menesteres por la facilidad de transporte de los troncos.



El Vado, el pueblo engullido por las aguas


Restos de la iglesia de El Vado
La iglesia de Nuestra Señora La Blanca es de lo poco que se salvó cuando las aguas inundaron el pueblo de El Vado, como consecuencia de la construcción de la presa cercana.

También el cementerio del pueblo quedó emergido. El resto de la localidad serrana sucumbió al irregular nivel de las aguas del Río Jarama.

La parroquia fue trasladada por ese motivo a la ermita de San Juan en Matallana.



Fotos: El Zenobita

Enlaces

La Vereda en Wikipedia

Pueblos deshabitados de España, La Vereda

Asociación Cultural La Vereda

El pueblo abandonado de La Vereda en Guadalajara

Ruta de senderismo La Vereda - El Vado

Blog de La Vereda, Matallana y El Vado

Un paseo por La Vereda

Asociación Cultural La Vereda / características del medio físico

Arquitectura negra en Guadalajara

Los nombres Arriaca, Alcarria y Guadalajara: etimología y significado

Los pueblos de arquitectura negra

Elementos singulares de la arquitectura de La Vereda

El Monasterio de Bonaval en Retiendas

Excursiones otoñales en Desnivel

La estrategia de vuelo de los pájaros planeadores terrestres 

El buitre leonado sobre las sabinas milenarias del Río Arlanza












miércoles, 5 de octubre de 2016

El Parque Natural Sierra Norte de Guadalajara

Campos del noroeste de Guadalajara de amanecida, cuando los corzos salen a comer el cereal caído


Guadalajara es una tierra de Castilla que no es La Mancha, tan olvidada que a duras penas podemos citar su miel de La Alcarria y el Doncel de Sigüenza como sus referentes, pero que posee entre sus montes norteños toda la fuerza de la Iberia más salvaje y agreste, llena de sorpresas botánicas en sus pliegues, de pueblos que han resistido increíblemente al desarrollismo y a la planificación, a las puertas mismas de su destrucción.




Ruta desde el pantano de El Vado a La Vereda

Pueblo negro de La Vereda en octubre de 2016
02/10/16

Inicio mis excursiones de otoño con la vista puesta en las lluvias, y en salir con algún grupo de compañeros seteros expertos con los que compartir unos hongos suculentos a los vahos de un buen puchero.

Mientras tanto, me conformo con las excursiones multitudinarias de los grupos de Facebook, una excelente manera de conocer sitios sin gastar tiempo y poder contrastar los conocimientos que sobre lo natural tienen los madrileños urbanitas.

No me preparé nada, excepto comida y agua. Pero imaginé un terreno quebrado, duro y pizarroso que luego resultó ser un cómodo paseo de 18 km. por pistas y un sendero bastante llano, tapizado de pinocha y bien preparado con lajas de pizarra.

Desayunamos en Humanes, en el bar Sinagoga, porque en Retiendas el bar no abre hasta las 10 de la mañana. Después nos juntamos en el monolito de entrada a este pueblo para acercarnos hasta la presa de El Vado, sobre el irregular e imprevisible río Jarama, que lo mismo viene seco que generoso.


Parque Natural
Sierra Norte de Guadalajara




Localización de La Vereda


Presa de El Vado
Cruzamos el pantano dos veces, atravesando el túnel excavado en la roca y llegamos hasta una pequeña explanada donde caben unos 6 ó 7 vehículos. Allí sale una pista hacia la aldea semiabandonada de La Vereda, y digo aldea pero sin fundamento, pues cuando El Vado fue sepultado bajo las aguas del pantano, La Vereda se hizo con el ayuntamiento.

No seguimos la pista hasta el pueblo, sino que serpenteamos por un sendero estrecho más abajo y más cerca del pantano, a media ladera y dejando muy abajo el río encajonado y embalsado, con muy poco nivel de agua en estas fechas.

Buitres leonados en cantiles del río Jarama
En unos cantiles rocosos vimos una decena de buitres leonados, que emprendieron el vuelo asustados y remontaron las tenues térmicas matutinas provenientes del fondo del valle.

La escasez de aves es notoria, tal vez por ir un grupo de casi 50 personas, pero sí que hay una interesante variedad vegetal relicta bajo el dosel omnipresente de pinos repoblados, que posiblemente sean pinaster y sylvestris.

El Jarama próximo a la presa de El Vado
Entre ellos crecen dos especies de brezos sin florecer, jara pringosa muy común, estepa, escaramujo con las bayas comestibles pero todavía inmaduras, algunos espinos albares sin fruto, zarzamoras de polidrupas pequeñas pero muy dulces, cantueso sin flores, grandes cerezos solitarios, algún almendro, fresnos y alisos en los cauces de los arroyos, encinas y robles melojos dispersos y hasta nogales en los núcleos urbanos. En general, una vegetación agreste subyacente y típica de esta parte de Guadalajara.

En las cercanías de La Vereda, a unos 15 minutos de llegar, se encuentra una gigantesca encina del tamaño de un roble albar muy grande. Le calculo más de 400 años y creo que es más añosa que la encina de Boadilla del Monte (M) cercana al observatorio de aves.


La Vereda, antes del despoblamiento. Trillando.
Fuente: Internet
La Vereda, aldea

La Vereda es un pueblo con 4 habitantes, según el censo de 2009. Después de la creación del embalse, asumió las funciones administrativas de El Vado, pero la falta de infraestructuras y comunicaciones lo llevó al abandono en los años 70.

Es uno de esos pueblos de arquitectura negra que se mimetizan con el paisaje y el mejor conservado que conozco. Actualmente lo gestiona una asociación que lo está recuperando, manteniendo toda su esencia tradicional, en la que no caben ni la electricidad ni el agua corriente.

Tiene dos barrios, una iglesia y un mirador colgando sobre un despeñadero, donde reponer fuerzas con un bocadillo tierno de embutido y un buen chorro de vino tinto en bota.


Ruta El Vado - La Vereda
Fuente: Internet




De vuelta todo fue más fácil por el camino, el premio había sido contemplar un pueblo como los que vieron los bisabuelos de muchos de nosotros y como lo vivieron los padres de algunos de los restauradores y moradores eventuales de esta joya de la arquitectura y la cultura españolas. Un ejemplo de tesón y de amor a nuestros antepasados.

Un viento fresco aliviaba nuestros sudores en estos octubres calurosos que estamos disfrutando y padeciendo últimamente. A nuestra izquierda de nuevo el Jarama encajonado y domesticado, de fondo la enorme mole del monte Ocejón, y a su sombra, el esqueleto de la iglesia de Nuestra Señora de la Blanca, único testigo de la destrucción a la que someten el medio humano y natural las infraestructuras de abastecimiento de las grandes aglomeraciones humanas como Madrid.


Entorno de El Vado, 1979
Fuente: Internet


Entorno de El Vado, 2016



Restos de la iglesia de El Vado
Nuestra Señora de la Blanca



Más información: La Vereda y la Sierra de Ayllón

Fotos: El Zenobita