jueves, 12 de febrero de 2015

Pase usté que le atiendo yo en inglé

Del inglés, las tapas y los militares

Últimamente asisto al espejismo de estar en el mismísimo Londres.

Paseo por el centro de Madrid y los carteles turísticos están en inglés, como también los están los lemas de muchas tiendas de moda, los artículos rebajados, cierta publicidad impresa, … como si para los comerciantes locales, los españoles no existiéramos o no les interesaran nuestros euros.

Es muy cierto que el papanatismo* se ha instalado en Madrid, desde sus regidores municipales, hasta sus comerciantes y hasta en muchos de sus consumidores.

En la vorágine de esta moda española de rotular en cualquier idioma que no sea el castellano está ahora Madrid, que como no tiene otra lengua vernácula que el castellano –qué desgracia- se empeña en darse aires internacionales y de algo más, cambiando sólo el lenguaje.

Zapatería en la calle Fuencarral
Así, las rebajas ya no son tales, sino “sales”, que no sabe ya uno si es del verbo salir o se refiere a las de baño. Y un local de paellas en Malasaña es “valencian food”, tócate los granos …





Tapas gratis con dos vinos
 en una vinoteca de Madrid
Las tapas, me miro yo en tu espejo y soy feliz ...

En la idiocia colectiva en la que estamos inmersos se da un curioso fenómeno, y es la popularización de la palabra “tapa”, para referirse a una pequeña porción de comida que acompaña a una bebida en un bar.

En Madrid, antes aparecía de manera esporádica en rótulos pintados “tapas de cocina” para referirse a que no eran encurtidos lo que se ofrecía como aperitivo, siendo ésta última palabra -aperitivo- como realmente se conoce tradicionalmente a la tapa en Madrid.

Pídete una drink con tapa
Pero de un tiempo a esta parte, los turistas extranjeros descubrieron esos pequeños bocados en otras provincias y aprendieron a pedirlas por todo el territorio. Todo el mundo quiere ahora “tapas”, tapas por aquí y tapas por allá.

José Andrés, ese avispado cocinero español que triunfa en Estados Unidos es uno de los culpables de la popularización de la palabra tapa en el mundo.

Y en Madrid, con un criterio meramente económico y mimético, como corresponde a una ciudad tradicionalmente difícil para ganarse la vida, los hosteleros menos dogmáticos o iletrados han decidido que ahora todo sean tapas.


All you need is ... tapas
El ir de tapas, una costumbre muy castrense

Es verdad que un aperitivo no es exactamente una tapa, como tampoco lo es una ración, ni un pincho, … pero qué más da. Cada cual quiere su tapa gratis con la bebida.

Si un aperitivo es un alimento pequeño que se toma antes de la comida, una ración es un plato o cazuela de un solo producto y un pincho en un aperitivo atravesado por un palillo, ¿qué es entonces una “tapa”?

Bien, pues todo eso y nada de eso a la vez, porque “tapa” parece ser que es un andalucismo introducido en los diccionarios españoles en los recientes años 30 y 50 del siglo XX.

Pero también otros aluden al mismísimo siglo XVI, castellanizando el término francés étape (etapa) para hacer referencia al aprovisionamiento de los soldados en una marcha o traslado que durase más de un día, tal vez herencia de los recorridos a través del Camino Español que unía Italia con Flandes.

Todas las banderas son correctas,
excepto una, ¿la adivinas?
Es posible incluso que los soldados licenciados que querían pasar a América lo hicieran de uso popular en Andalucía mientras esperaban embarcarse.

Esto y la necesidad de tomar pequeños bocados para matar el hambre crónica de aquellos días, junto con la conveniencia de tomar algo de comer con las bebidas alcohólicas, tal vez también una disposición militar, acabó por arraigar la costumbre en Andalucía, pero también en otras provincias con guarniciones militares permanentes.

Mientras duró la prestación del servicio militar obligatorio en España, los soldados salían todas las tardes a los bares de las zonas próximas a los cuarteles y bebían vino y cerveza en grandes cantidades.

Los más expertos aconsejaban a sus colegas comer algo para no caerse en la formación cuando volviesen al cuartel. Esto tiene consistencia con acudir a locales de alterne o de putas, también muy propio del estamento militar.

Si es toilet, se mea mejor
Gastarse dinero en las tabernas y otros locales de una manera descontrolada sólo podían hacerlo los atolondrados o quienes dispusiesen, como los soldados, de alojamiento y comida pagados. Es por eso, que el salir de vinos y, en consecuencia, de tapeo, tiene visos de ser una costumbre, como otras muchas, heredadas de los militares y su manera de divertirse.

Y se me ocurre que hasta compartir los productos de la matanza del pueblo con los compañeros de armas mientras se tomaban unas jarras de vino en alguna taberna.

Pero no seamos simples. En Salamanca, por ejemplo, y en otras ciudades universitarias, los estudiantes aprovechaban esas tabernas entre estudio y estudio para llevarse algo al gaznate y combatir el tedio de los libros, como también las utilizaban los arrieros y otros viajantes, y esto seguramente en España … desde los tiempos de Roma.

Pero si nos remontamos a los tiempos de Viriato y de los pastores lusitanos y celtibéricos … ¿no serían también las porciones de queso y torta de bellota envueltos en un lienzo precursoras de la tapa?

Los bodegueros invitaban cada año con la vendimia a familiares y amigos a degustar los mostos en fermentación y los vinos del año anterior, acompañados siempre de algo de comer. Así que esa manera festiva y gastronómica de ocio no era ajena a los soldados, que, alejados de sus casas, encontraban consuelo en las tabernas que jalonaban los caminos. 

Y es que en todas partes, históricamente, ha existido la “pequeña cocina”, pero ningún país del mundo conocido desde siempre ha sido tan visitado y frecuentado como el nuestro.


Por si no quedaba claro

*Papanatismo


Actitud que consiste en admirar algo o a alguien de manera excesiva, simple y poco crítica.






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