jueves, 3 de abril de 2014

¿Cuál es la mejor guía de aves?

Análisis de las guías de uso común en Europa
03/04/14

Las guías de campo y el urbanita que se desplaza

Para salir a observar aves suele pensarse que hace falta mucha determinación. Por lo general, no disponemos de todos los días de la semana y cuando podemos ir hay que preparar la comida y el equipo el día anterior, levantarse pronto, coger un transporte e ir lejos.

Además, está el asunto de las guías y los prismáticos, y las botas … Si bien es cierto que esos tres aditamentos son básicos para añadir a nuestro equipo y disfrutar de una jornada completa, sólo con un calzado cómodo, ropa adecuada a cada estación, unas galletas, un botellín de agua y nuestros ojos y oídos entrenados nos será más que suficiente.

Y es que pasear por los parques y jardines de nuestras ciudades es lo mismo que hacerlo por nuestras calles y plazas: para enterarse de algo hay que mirar hacia arriba.


GUÍAS DE AVES, para qué quiero una guía

Los monumentos estáticos son fáciles de observar, y si somos asiduos paseantes, llegamos a reconocerlos enseguida. No ocurre así con otros “monumentos”, los móviles, los que se escabullen y que además cambian de librea cada estación, y que no están siempre … Si estabas pensando en otros monumentos es que no eres una máquina ;-) Pero nosotros nos referimos a unos pequeños seres emplumados y volátiles: las aves.

Muchas personas que pasean por su propia ciudad desde siempre, un día deciden que quieren saber más, así que se compran una guía donde se ofrece ubicación, historia, detalles que no se ven a simple vista … Algo muy parecido nos ocurre a los que queremos disfrutar de nuestros parques y jardines en plenitud, así que acudimos a comprarnos una guía de aves, pero ¿cuál elegir?

Este artículo va de eso: de elegir una buena guía para observar aves en la ciudad y, ya que estamos, que nos sirva también para salir por nuestra provincia, por nuestra región, por España peninsular e insular, … ¿y por qué no? hasta por Europa entera.


GUÍAS DE AVES, cómo elegirlas


La Peterson

Soy usuario de numerosas guías de campo desde hace bastantes años. La primera que tuve fue la Peterson de la editorial Omega, cuarta edición española de 1987.

Me ha dado muy buenos servicios y ha viajado conmigo desde Laponia hasta Canarias, y desde Holanda hasta los confines del este polaco, en invierno y en verano, en el interior, en las montañas y en la costa. Hemos pasado muy buenos momentos en Heligoland, Limiganlahti, Rügen, .... Cabañeros, Monfragüe, Cíes, Cabo de Gata, Irati, Santoña, La Albufera, … y siempre he encontrado ilustraciones y especies con comodidad.

Es verdad que está un poco envejecida en los dibujos, y tiene el serio hándicap de que ilustraciones y mapas están en secciones separadas. También es gruesa y pesada, pero sigue siendo indispensable para el viajero europeo. Puedes quitarle el guardapolvo para darle un toque retro a tu biblioteca y es una guía de origen británico, lo cuál es toda una garantía.



La Jonsson

En mis viajes por el norte de ambas Alemanias conocí a ornitólogos que utilizaban otras guías. Las de la editorial Kosmos son muy populares, sobresaliendo la Jonsson.

Yo uso la edición de 1993 cuando viajo a esa zona, pues su origen sueco facilita la identificación de las especies locales y de la región. Es más voluminosa que la anterior, con molestas esquinas de su tapa dura que te rompen los bolsillos laterales del pantalón y los dibujos son muchas veces poco claros, por su colorido apagado y la inclusión de hábitats pintados que estorban la memorización.

Las principales ventajas sobre la anterior son la inclusión de mapas de distribución en la misma doble página que la especie y los dibujos más grandes y detallados.


Otras guías

Otra guía de Kosmos que me acompaña es la primera de fotografías que he tenido, cuyo autor es Detlef Singer, de 2002. Las fotografías con excelentes, los mapas de distribución están en la misma doble página, aunque son muy pequeños.

Su formato flexible es más cómodo y sus solapas desplegables tienen información de mucha utilidad para el ornitólogo aficionado. Podemos decir que es una típica guía alemana de la Naturaleza, pues la guías entomológicas y botánicas son igual de prácticas y parecidas.

No le veo más hándicap que el cariño que le tengo a la Peterson y el atractivo de los dibujos de la siguiente que voy a comentar.



Mi primera guía de la SEO

Cansado como estaba de las guías británicas, suecas y alemanas, buscaba una con especies españolas. Eso de “guía de las aves de España y Europa” o de “Aves de Europa y del Mediterráneo” no me convencía.

Había dado con muchos compañeros con guías muy cutres e imperfectas y ya que conocía las buenas y me habían resultado parecidas, no estaba por gastarme de nuevo la pasta en la Collins de Lars Svensson, que no tengo el gusto de conocer aunque dicen que es la más “guapa” de todas.

Estaba flipando en aquella época con Lynx Edicions y los dibujos de Francesc Jutglar en un monográfico sobre Doñana. Así que localicé una guía nueva en la que la SEO y Lynx colaboraban y me decidí a comprarla.

Los dibujos de Juan M. Varela son excelentes y diáfanos. Nada que ver con los de la Peterson y la Jonsson. El formato es estrecho, en tapa dura, pero cómodo de meter en el bolsillo del pantalón de campo. Los mapas son grandes, en la misma doble página y locales, y viene –como no podía ser de otro modo- con un apéndice de accidentales.

Sin embargo, la información adicional es inexistente. Es sólo una guía rápida de campo. Además, su fea contraportada con propaganda le resta mucho encanto. Mi edición es de 2.000. A su favor diré que con ella no he fallado ni una sola identificación.


LAS GUÍAS REGIONALES

Siempre es conveniente llevar una guía de ámbito europeo y otra complementaria cuando se viaja a una zona concreta, nos ayudará a no tener visiones de especies “raras” y eliminaremos muchas dudosas.


Guía de las Islas Canarias

Otra excelente guía, tal vez precursora de la anterior, es la Guía de las Aves de las Islas Canarias (1988), de José Manuel Moreno. Su formato es más ancho y de tapas duras, como en la Larsson aludida, pero su interior es como en la SEO/Lynx, con especies y mapas en la misma doble página para los nidificantes.

Los dibujos no son muy buenos, pero son explícitos y útiles para la identificación. Tiene el gran valor de incluir no nidificantes, pollos, nidos, huevos y egagrópilas.



Para ir a Finlandia

En mis viajes a la costa y al interior de Finlandia he llevado conmigo la Suomen Linnut de Lars Imby, una sencilla y práctica guía de Gummerus (1990) con algunas fotografías, que me ha ayudado a conocer hábitats y especies asociadas.




En América

Birds of Los Angeles, de Chris C. Fisher, Ed. Lone Pine (1997), es un claro ejemplo de lo que está todavía por hacer en España: una guía local con las virtudes de una de ámbito general, con mucha información y buenos dibujos, que se convierte en un libro de consulta en casa y en un compañero inseparable en la ciudad y los entornos periurbanos.



Y qué hay de Madrid

El pequeño folleto grapado Aves comunes en los espacios verdes de la ciudad de Madrid (2006) es un modesto intento con excelentes dibujos, como no, de Juan Varela, patrocinado por el Ayuntamiento de Madrid y la SEO, pero plagada de erratas, impropias de la institución científica que la avala.

A buen seguro que entre los numerosísimos turistas que visitan Madrid hay muchos a los que les encantaría llevarse un recuerdo como la guía anteriormente aludida de Los Ángeles y no un folleto de corte escolar como éste.



Para ir a Nueva Zelanda

No nos vamos a escapar de la sombra alargada de la Collins. Birds of New Zealand (HarperCollins, 1995), de Chlöe Talbot Kelly, es una útil y sencilla guía con dibujos de calidad media y unos hábitats muy ilustrativos –al revés que en la Jonsson- que es completamente imprescindible si queremos darnos una vuelta por allí.

Aunque hay muchas especies europeas, ni siquiera la totalidad de guías anteriores en nuestra maleta nos serviría para algo más que para fardar infructuosamente ante las ornitólogas de por allí.



Un complemento imprescindible: la guía botánica

A lo largo y ancho del planeta, y de nuestro querido sustrato nacional, me he encontrado con ornitólogos científicos que cojeaban gravemente de los conocimientos botánicos más básicos.

No ya de saber qué especie concreta de encina o roble se hallaba ante sus ojos, pues el significado biológico para las aves es parecido, pero sí con la incapacidad casi absoluta de identificar una jara pringosa, una camariña, un cantueso o la especie de fresno desnudo que se encontraba ante sus propias narices.

Para ello, recomiendo la mejor guía que conozco de “bolsillo” La Guía de Incafo de los árboles y arbustos de la Península Ibérica (1993), de Ginés López. Un “tocho” que no es para llevarse a la tienda de campaña, pero sí a la casa rural, al hotel o para consultar los sencillos herbarios que nos confeccionemos en casa.

Y si a estas alturas estáis hechos un lío, como intuyo, recordad que alguien os puede prestar su vieja Peterson. Que si tenéis un poco de dinero, podéis optar por la aludida Collins. Pero que si lo que queréis es iniciaros de verdad, os vale con el folleto del Ayuntamiento de Madrid/SEO y unos prismáticos de 8x30, vais a disfrutar de lo lindo.


Bibliografía utilizada en este artículo

•Die Vögel Europas und des Mittelmeerraumes, Lars Jonsson. Franckh-Kosmos Verlags-GmbH & Co. (1993). ISBN 91-46-15371-3.

•Guía de las aves de la Islas Canarias, José Manuel Moreno. Ed. Interinsular Canaria (1988). ISBN 84-86733-05-7.

•Guía de Campo de las aves de España y Europa, Peterson, Mountfort, Hollom. Ed. Omega (1987). ISBN 84-282-0812-8.

•Birds of New Zealand, Chlöe Talbot Kelly. HarperCollins Publishers (1995). ISBN 1-86950-063-6.

•Suomen linnut, Lars Imby. Gummerus Oy (1990). ISBN 951-20-3557-X.

•Welcher Vogel ist das?. Vögel Europas. Detlef Singer. Franckh-Kosmos (2002). ISBN 3-440-07820-5.

•Birds of Los Angeles. Including Santa Barbara, Ventura and Orange Counties, Chris C. Fisher. Lone Pine Publishing (1997). ISBN 1-55105-104-4.

•Guía de las aves de España. Península, Baleares y Canarias, Eduardo de Juana. Lynx Edicions y SEO/Birdlife (2000). ISBN 84-87334-26-1.

•Aves comunes en los espacios verdes de la ciudad de Madrid. SEO/Birdlife y Ayuntamiento de Madrid. 2006.

•La Guía Incafo de los árboles y arbustos de la Península Ibérica, Ginés López. Ed Incafo (1993). ISBN 84-85389-34-4.










domingo, 30 de marzo de 2014

En Boadilla del Monte con la SEO

Senda de interpretación del Arroyo de la Fresneda
22/03/14

La Sociedad Española de Ornitología celebró el pasado fin de semana su 60º Aniversario con diversas actividades al aire libre. En Madrid fueron varios los encuentros programados para ornitólogos y aficionados a las aves, con los que la venerada institución quiere recordar a aquellos pioneros que, en mayo de 1954, se reunieron en Doñana para defender este maravilloso enclave de su destrucción.

Una docena de personas acudimos a la convocatoria de la SEO para recorrer los parajes boscosos aledaños a Boadilla del Monte y pasar una mañana de observación. La zona elegida se sitúa en las inmediaciones de los campos de fútbol, en la carretera Pozuelo-Boadilla.

Boadilla del Monte
Un camino parte junto a la carretera y discurre por una vereda junto al regato seco que atraviesan varios puentes de madera. No había pateado antes esos bosques jóvenes de encinas y fresnos abandonados.

Los pocos pinos piñoneros de gran porte nos dan una idea de cómo era esa zona hace unos 70 años, seguramente muy diferente a hoy en día y con otro tipo de especies, con certeza menos forestales. Algunas especies vegetales termófilas, como las jaras pringosas, se encuentran muy dispersas. También hay cantueso sin florecer, esparragueras y unos pocos juncos, que nos indican que hay capas freáticas en algunas partes del recorrido.

Charca y observatorio en Boadilla
Existe un observatorio de aves que se descuelga sobre una charca con diversas especies introducidas de patos: pato colorado ♂, porrón europeo ♂, porrón moñudo ♂, ánade rabudo ♂, y otros más o menos silvestres, como los ánades reales. Sobre los árboles de la charca evolucionaba una pareja de trepadores azules mientras volaban veloces sobre nuestras cabezas parejas de anátidas.


Caja anidadera de mochuelo
Existen quejigos dispersos que ya han perdido su marcescencia, quizá debido al viento o la edad de los mismos. Escuchamos agateadores, vimos conejos y sus vivares, a modo de montones de leña apilada para favorecer su cobijo. También pinzón vulgar, palomas torcaces abundantes y otras depredadas por rapaces, una abubilla, urracas y … lo mejor del recorrido: una pareja de águilas imperiales ibéricas a cientos de metros sobre nuestras cabezas.


Caja anidadera de agateador
Varios ratoneros planeaban esperando un posadero en cuanto nos marchásemos. Los milanos negros hicieron acto de presencia varias veces y también alguna grajilla. Después, ya junto al Palacio del Infante Don Luis, y mientras observábamos criar a cuatro parejas de cigüeñas sobre plataformas artificiales, un buitre negro y dos leonados nos venían a recordar la enorme calidad de la avifauna madrileña y de los hábitats que la soportan.




Ánade rabudo (2),
porrón europeo y
porrón moñudo

Fraxinus angustifolia

Pato colorado





Caja para mochuelos

Nota:

Caja para
murciélagos
Son muy visibles las cajas anidaderas Schwegler para páridos, mochuelos y agateadores. Están fabricadas en “cemento madera”, un material obtenido del serrín de madera (75%), cal, cemento y otros aditivos. La empresa dice que es resistente a los pícidos y ofrece una buena capacidad aislante y de transpiración.







Enlace

Relación de especies vegetales y animales identificadas en esta salida.