miércoles, 1 de mayo de 2013

Las ratas con alas y las cotorras argentinas

Excrementos de aves medianas en Madrid
Palomas y cotorras contaminantes

El biodeterioro de monumentos y bienes inmuebles por causa de las aves urbanas debe abordarse desde una perspectiva multidisciplinar, como debe ser claro y evidente, por la cantidad de agentes intervinientes.

Palomas, tórtolas, gaviotas, estorninos negros, gorriones comunes y las incordiantes, irritantes e innecesarias cotorras argentinas son las aves más comunes causantes de biodeterioros, pero también las maravillosas cigüeñas blancas.

De todas ellas, las que más preocupan son las palomas, por su número y ubicuidad. Las causas son los daños a los monumentos, viviendas y coches aparcados en la calle. Pero insistiré en la plaga que constituyen ya las cotorras foráneas en algunas zonas arboladas de Madrid, por los gárrulas que son, por sus enormes nidos esféricos que derriban ramas, por sus excrementos, su agresividad con otras especies y fundamentalmente por ser alóctonas y urbanitas.

Las aves urbanas pueden incidir estéticamente en monumentos (suciedad, nidos, ...), físicamente (por picoteo, roturas por el peso de nidos en tejados y árboles), químicamente (por efecto de las substancias de sus excrementos), y biológicamente (por la flora microbiana heterótrofa de sus excrementos: bacterias y hongos). 

Los excrementos de las aves están compuestos de orina, urato y heces; son ligeramente ácidos, y además contienen restos de arena que las aves ingieren para facilitar la digestión. Así que cuando limpiamos nuestro coche con una bayeta, lo estamos rayando. Además de las bacterias presentes en los excrementos frescos, cuando se secan son colonizados por hongos y estos se convierten en un polvillo que es volátil y que estamos expuestos a respirar y que pueden causarnos afecciones respiratorias.

Excrementos, plumas, nidos y cadáveres -muchos aplastados en las calles- son vectores de lo que comento.

Venecia, Sevilla y nuestras catedrales e iglesias antiguas son ejemplos de los daños causados por las aves urbanas y su desmesurada densidad de población.

Clamidiosis, Salmonelosis, Colibacilosis, Histoplasmosis y Alveolitis alérgica son algunas de las afecciones causadas por bacterias y hongos a las personas, cuyo vector principal son las palomas de nuestras ciudades y pueblos.

La esterilización de las palomas domésticas y gaviotas por medios no químicos en los ámbitos urbanos y su captura son soluciones urgentes de acometer. También la captura de cotorras argentinas y su control en cautividad, y la prohibición de su venta como animal de compañía, o la venta sólo de ejemplares esterilizados y con compromiso del comprador de facilitar su paradero. Un control por microchip de cada ave sería muy recomendable para tener referencia de su propietario y exigirle responsabilidades. 



Enlaces

Incidencia de las aves en la conservación de monumentos

Excrementos de ave

Alimentando palomas (ratas con alas)