lunes, 19 de marzo de 2012

El bacalado en Bilbado o la ultracorrección.

En la foto se ve un papelucho arrugado que perteneció a un sabroso Kinder Bueno, degustado por algún turista o residente mientras disfrutaba de la bella y soleada Plaza de Oriente.


Pero como todo se acaba, decidió que ese envoltorio, ya pringoso por el calor derretidor, debía abandonar su mano; pero hete aquí que no encontró una papelera más cercana de 20 m, a la misma vuelta, oiga, y sin encomendarse ni a Dios ni al Diablo, con la pena que le daba ensuciar el pulcro suelo, lo instaló entre las ramas de una cupresácea, así, por no dejarlo por los suelos, que es persona civilizada.


En cierta ocasión y cierto año, en un paraje bellísimo, montaraz y cuasi remoto de Castilla y León, a los pies de una formidable catarata, descubrí entre las rocas feraces y vegetales un hueco lleno de latas de coa-cola, como un cementerio de elefantes altamirano, donde los jóvenes que hasta allí llegaban, atléticos y amantes de la natura, depositaron sus envases por no cargar con las latas de vuelta y, claro, no era plan, tampoco depositarlas en el suelo, cuán bello era el paisaje. Así, con toda su carga de timidez, las escondieron de la vista, escamoteándolas también de la oxidación, lo que las llevó a perdurar en su juventud más de 10 años, a tenor de los modelos de laterío exhibidos.


Y qué peor que la descortesía, la exibición de su ultracivismo.











Cartelería bilingüe en Madrid

Madrid es una ciudad bien conocida por ser la capital de España. España es un país donde se habla español, cuya lengua es oficial en todo el país. Y precisamente en Madrid no hay ninguna otra lengua española oficial. Y, de momento, tampoco ninguna otra lengua extranjera.



Se da la circunstancia de que es una lengua hablada por muchos millones de personas que no son españolas y también que hay palabras casi universales que provienen del español, como "plaza". Otras palabras en español se parecen a otras francesas, inglesas, italianas, ... como "Oriente".



Pero los señores responsables de la cartelería de los monumentos en Madrid han considerado que, por ejemplo, "Plaza de Oriente" no lo entienden los angloparlantes y han decidido repetirlo -"en inglés"- justo debajo, para que esta vez sí se entienda, poniendo, con un par de arquetípicos huevos, exactamente lo mismo.



Pero señores, ¿no se acusa a los alemanes de cuadriculados? ¿De qué deberíamos acusarles a ustedes? Desearía que tan sólo hubiera sido producto de la rigidez mental y no fruto del más burdo servilismo, del más patético complejo de inferioridad.



Si alguno de ustedes que vaya por esos mundos de Dios detecta "traducciones" como la precedente, ruego una nota inmediata, para reducir la congoja que produce tener gestores tan proclives a la genuflexión y a ejercer de mentecatos, que nos sonrojan a propios y extraños.








Un joven muere al caer en el hueco de un parking

Qué cutre. Un joven se ha precipitado por un hueco que había en un aparcamiento porque -según dicen- alguien robó la rejilla para venderla en una chatarrería. A dónde hemos llegado a parar, Señor. ¿Sabe el ladrón que ha matado a una persona?



La Policía debe investigar y capturarlo para que lo acusen por homicidio por imprudencia y robo/hurto.



En la foto, nadie ha robado todavía la tapa de la alcantarilla. Lleva así más de dos meses en un terraplén que se ve desde la Pza. de España de Madrid, en la iglesia. ¿Quieren creerse que ningún policía municipal ha visto esta fuente de peligro?



A qué puto teléfono tenemos que llamar para que nos hagan caso. Hay un dicho muy acertado que reza así, una vez que un hombre se acercó a un precipicio: "Que ganas tengo de que alguien se caiga por aquí y se mate para que pongan una valla de una puta vez".



http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/03/18/madrid/1332107764_109954.html







Políticos de Madrid venden los nombres del Metro

Los políticos de Madrid, hartos de estrujarse el cerebro para conseguir ingresos, han utilizado el patrimonio de todos los madrileños -los nombres de sus estaciones de metro- para endilgarnos forzosamente -por huevos- la propaganda de unos teléfonos móviles coreanos.

Se trata de un atentado a la libertad de elección desde el capitalismo, neoliberalismo o como coñ ... quieran llamarlo que nos obliga a comulgar a la fuerza. Lo mismo que cuando te "colocan" un anuncio mezclado con las noticias, como pa que no te des cuenta.

Lo grave de este asunto es que el metro se utiliza por obligación, no por capricho, y la publicidad debe estar en su sitio. Si empezamos así, pronto repetiremos como papagayos la marca junto con la estación, inoculándonos las marcas sin defensa posible.

¿Acaso no se dió cuenta el imbécil promotor de aquesta modalidad que su libertad queda comprometida?

Metro de Madrid se confunde cuando permite la venta de discos piratas dentro de muchas estaciones, la venta de bolsos, ... cuando no es sensible a la crítica de su campaña cutre "Más por menos", cuando no abre al menos algunas estaciones 24 horas, cuando sube el billete sencillo un 50%, cuando día sí y día también las escaleras mecánicas no funcionan y se ven padres arrastrando los cochecitos de sus niños por las escaleras, los ascensores son irrespirables del olor y del calor, cuando en los vagones se cuece uno o se apiña como una sardina, cuando los revisores te acosan como perros de presa, en fin: el mejor metro del mundo, ...

Menos soberbia y más humildad para atender a los clientes, a los ciudadanos, a las personas.

Sólo falta ya que en la sopa de letras incluyan un software para que se ordenen, te den los buenos días y te vendan que el chorizo está de oferta en Mercadona.